Deporte y Salud

NUMERO: 9 AÑO: 2019

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Autor: Alberto Martínez Oller, Podólogo.

Si bien no es ningún descubrimiento los beneficios del deporte con respecto a la salud, no lo es tanto la competición y mucho menos cuando de fondo tenemos problemáticas posturales, heredadas por morfología ósea o alteraciones del crecimiento, por traumatismos previos, por higienes posturales deficientes y un sinfín de situaciones que desequilibren el sistema locomotor.

Cualquier deporte de impacto, por su traumatismo constante, su explosividad y sus movimientos de repetición, podrá tener a largo plazo consecuencias directas en todas las estructuras musculo esqueléticas.

En personas en fase de crecimiento, puede alterar la simetría de extremidades inferiores, acelerar deformaciones más propias de edades adultas o provocar lesiones que no tocarían a edades tempranas. Por ese motivo, hoy vemos más hallux rigidus, más hallux valgus y más roturas de cruzados en niños que nunca.

En personas adultas, condicionara la aparición de degeneraciones articulares, será posible causa de lesiones y deformaciones diversas.

Afortunadamente cada vez hay más educación sanitaria, más conciencia corporal, eso hace que pese a que quizá sería deseable unos niveles mayores de estos conceptos, cada vez más las personas tengamos presente que practicar deporte y más aún en situaciones de competición, requiere de una preparación alimenticia adecuada, una depuración de la técnica, una preparación física y emocional, una conciencia de que estructura musculoesquelética tenemos (eso determinara en gran medida que deportes nos serán más propicios). Siendo consciente de nuestras limitaciones y carencias, podremos trabajarlas y en lo posible revertirlas.

La genética condiciona, pero las cargas que recibe nuestro sistema musculo esquelético determinan. Es física pura.

Eso hace que en personas que están en fase de crecimiento y practican determinados deportes de impacto de forma intensa acaben alterando esa estructura.

Hoy en día la actividad deportiva en jóvenes implica dos, tres y hasta más entrenos semanales, más la competición de fin de semana.

Generando fuerzas de compresión y tensionales que equivalen a triplicar el peso corporal y eso no es gratis, implicara alteraciones de los cartílagos de crecimiento (pues este crece por excitación) provocando asimetrías en deportes que impliquen lateralidad.

Esas mismas fuerzas que pueden equivaler al triple de nuestro peso, en los adultos acabaran siendo la causa de lesiones diversas.

El paciente que comenta el famoso síndrome de la cintilla iliotibial por ejemplo, muy posiblemente tendrá un desequilibrio muscular provocado o no, por una estructura ósea asimétrica. Ese desequilibrio muscular en deportes en los que haya linealidad será el causante de que la pierna que por esa anomalía trabaje más, acabe colapsando en forma de lesión y esto sirve para infinidad de problemática muscular.

Dicha anomalía, si hablamos a nivel articular, acabara degradando con más celeridad la extremidad que no está en posición fisiológica, con frecuencia alteran las superficies de contacto y por tanto las presiones se verán aumentadas en zonas que acabaran degradando por compromiso vascular. El paralelismo seria el vehículo con la dirección mal alineada que provoca un desgaste anómalo y asimétrico reduciendo la vida útil del neumático (si no tratamos la causa, en el caso de mejorar, con frecuencia será temporal y volveremos a recaer).

Afortunadamente hoy en día disponemos de conocimientos y medios suficientes para determinar que estructuras están en conflicto y porque.

Un buen análisis biomecánico valorando la distribución de las presiones, la proyección del centro de gravedad, analizando los movimientos con grabación de alta velocidad, valorando la actividad muscular con electromiografía de superficie, por ejemplo. Nos puede dar una idea de si un paciente tiene algún desequilibrio potencialmente lesivo y por lo tanto podremos poner todos los medios para adelantarnos a situaciones poco deseables. Y aquí estamos implicados todos, entrenadores personales, coachings deportivos, fisios y osteópatas, traumatólogos, dietistas,

podólogos y cualquier disciplina que pueda aportar su granito de arena para mantener la homeostasis del sistema.

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