ENSEÑANDO BÁSQUETBOL A PARTIR DEL JUEGO

Autor: Lic. Enrique Fernández

Basquetbol: la definición dice que es un deporte en el cual dos equipos de cinco jugadores cada uno intentan introducir la pelota en el aro del adversario e impedir que el oponente se apodere de la pelota y anote en el cesto propio. Según la clasificación que realiza Knapp, B. (1979), es un deporte de habilidades abiertas, porque el ambiente (refiriéndonos como ambiente al contexto del juego) varía constante e impredeciblemente por la acción del propio contexto o de los oponentes y/o compañeros. Partiendo de ahí, centra el análisis en la característica del espacio reglamentario de juego considerado.
Estos deportes requieren, en general, capacidad para resolver situaciones mentales a altas velocidades y habilidades ofensivas en todos los jugadores Parlebas, P. (Elementos de sociología del deporte – 1988) lo define como un deporte sociomotriz. Hernández Moreno (Fundamentos del deporte – 1994 lo clasifica como deporte de cooperación-oposición (son aquellos en que cada uno de los dos equipos en juego trata de alcanzar más veces con el móvil la meta del equipo contrario, y de situación, ya que busca situar un móvil (pelota) en una meta (aro). Méndez Giménez lo designa también como un deporte de invasión (porque ambos equipos comparten el espacio de juego (Según Ellis, 1983 “deportes territoriales”)
Deporte: para Venturi, E. y Fernández, E. (en apuntes para la cátedra Básquetbol del ISEF N° 11 “Abanderado Grandoli” de Rosario) “El Deporte es inicialmente un juego, que ha sido aceptado por muchos y sus reglas se han difundido a nivel mundial. Esta aceptación popular hace más fácil el camino en búsqueda de los objetivos de la Educación Física.
Puede ser una actividad placentera, recreativa y educativa a través de sus valores autotélicos. Puede ser un medio valioso para desarrollar las potencialidades lógico-motrices.
Contribuye a la formación holística, entendiendo a los alumnos como una singularidad social”.
Juegos: Según Huizinga, es una función llena de sentido. Es irracional, demostrando que somos algo más que seres razonantes. Tiene tensión que pone a prueba las facultades del que juega. El juego es una lucha por algo. Es una actividad esencialmente abierta, flexible y caracterizada por su incertidumbre
Juegos motores: son juegos donde se marca una estrecha relación entre el grado de compromiso motor y la alegría, el gusto que el juego despierta en el jugador. No solamente importa cuánto se mueve, sino cómo pone su cuerpo a disposición del juego, modificándolo a partir de las incertidumbres que le produce el mismo (Rivero Ivana en “El juego en las planificaciones de Educación Física”, Ed. Noveduc). Son aquellos que exigen destrezas y habilidades propias de los deportes (desplazamientos, lanzamientos, recepciones, etc.). Deben contemplar reglas muy básicas y sencillas al igual que formas de obtener puntajes sin usar tablero (por lo menos al principio).
Juegos predeportivos: son un medio para lograr, no solamente una ejercitación divertida, poniendo en función el máximo de sus posibilidades físicas, sino también que un sujeto se apropie o asimile acciones extrínsecas al juego (Castillo Scrubb., R. – Santiesteban Martín, H.). Se exageran determinadas conductas tácticas, con el propósito de diseñar un juego más simple a nivel técnico (Thorpe y Bunker, 1982 en Devís Devís y Peiró Velert). Engloban a las formas jugadas como a los juegos que pretenden la iniciación deportiva.
Juegos modificados: son juegos en los cuales se mantiene la lógica interna del deporte, pero se modifican o adaptan cuestiones reglamentarias, consecuente con las características psíquicas y físicas de los destinatarios (Thorpe, Bunker y Almond, 1986ª, en Méndez Giménez “Efectos de la manipulación de las variables estructurales en el diseño de juegos modificados de invasión” – efdeportes.com).
Juegos cooperativos: son actividades en las que dos o más jugadores luchan por conseguir un mismo objetivo, siendo solidarios entre sí, por lo tanto, ganan o pierden como grupo o equipo.

En la didáctica de los deportes de conjunto, muchas son las teorías y los estudios realizados. Todos los enfoques, tienen como objetivo optimizar el proceso de enseñanza y aprendizaje de todas las acciones motrices que parte del repertorio que debe tener el jugador. Cada deporte ostenta características y peculiaridades a las que deben adaptarse los participantes. Estas condiciones son las que diferencian a un juego de otro. Muy buenos trabajos, mucho material, pero hay una variable que no se tiene muy en cuenta cuando el deporte es en el ámbito no formal, y es quienes están a cargo de las instituciones en donde se realizan las actividades y solo les interesa el rendimiento, o no comprenden lo que es un proceso.
Desde una perspectiva netamente táctica, los deportes colectivos están sometidos a principios comunes e idénticos, que definen las propiedades invariantes de la estructura fundamental del desarrollo de la actividad (Bayer 1992).
Devís Devís y Peiró Velert sostienen que el contexto y los problemas de juego son inseparables y ambos se relacionan con su táctica.
Desde la perspectiva del acto motriz, la estructura de los deportes está conformada básicamente por tareas motrices predominantemente perceptivas (según Knapp) o abiertas (según Poulton).
Teniendo en cuenta que el objetivo del básquetbol en ataque es conservar el balón, progresar tanto balón como móvil hacia la meta contraria, anotar en la meta contraria y, en defensa, recuperar la posesión del balón, impedir la progresión de los jugadores y el móvil hacia la meta propia, evitar la concreción del tanto, es preciso buscar situaciones problemas que generen en el jugador la realización de determinados procesos cognitivos que le permitan adaptar y ajustar sus conductas motrices a las situaciones cambiante que le presenta el juego deportivo.

Como decía Sergio Centurión (El juego como propuesta académica) sobre las coincidencias y dificultades del Juego y la Educación Física para incursionar en territorio académico, una situación parecida ocurre en la Iniciación Deportiva en los clubes. Cuando no se ven los resultados inmediatos, los dirigentes dejan de lado el “proyecto” a largo plazo. Vivimos en una sociedad cada vez más exigente, competitiva y con crisis de valores, en donde muchas veces el deporte puede ser una de las fluctuaciones del sentimiento (tristezas y alegrías) y donde aparecen adultos que pierden el control, dejando que asomen sus propios fracasos, desbordándose de emociones, muchas veces negativas en público, viendo jugar a sus hijos (Elías y Dunning en “Deportes y Ocio”).
Hoy los niños atraviesan algunos problemas por los cuales no juegan, entre ellos: el tiempo (tienen muchas actividades extraescolares, que no les permiten salir a jugar), la inseguridad (que les niega la posibilidad de salir a la calle y encontrarse con los amigos del barrio, ir a una plaza, andar en bicicleta), la tecnología (es más fácil que se entretengan con un celular, la tv, una computadora, que lo mantiene quieto y “no molestan”) y, no menos importante, el consumismo (viven bombardeados por publicidades donde los juguetes hacen “todo”, no dejan lugar a la imaginación). La Educación Formal (la clase de Educación Física en la escuela) debe tratar de compensar todas estas falencias, siendo el lugar en donde se pueden encontrar para jugar con otros (aunque dos estímulos semanales como máximo, no son suficientes). El otro lugar donde pueden hacerlo es el club (Como dice Pavía, el juego no nació solamente para la práctica formal) en donde pueden compartir buenos momentos con pares.

El principal inconveniente es que la competencia, en un programa de desarrollo, está sobrevalorada, por esta razón es indispensable la formación académica de los que están a cargo en el trabajo de categorías formativas, porque un niño tiene la disposición de aprender sólo aquello a lo que le encuentra sentido. El aprendizaje se da en la medida en que se establecen vínculos sustantivos, y no arbitrarios, entre el nuevo objeto de conocimiento y los conocimientos previos. Lograr aprendizajes significativos y duraderos es uno de los objetivos más importantes a cumplir dentro de la nueva concepción didáctica y está íntimamente relacionado con la comprensión, un aprendizaje es significativo cuando el chico está interesado en lo que aprende y este nuevo aprendizaje está conectado con otro ya aprendido, y puede ser usado como trampolín para uno nuevo.

¿Por qué enseñar en base a juegos?

La lógica de un deporte (considerando a la lógica interna como el conjunto de relaciones entre componentes y consecuencias prácticas), modalidad deportiva o juego, tiene una manera de relacionar unos componentes con otros que los orienta en una dirección o característica, que resulta inalterable a no ser que se modifiquen las reglas, sobre todo aquellas que afecten su estructura. Esta lógica permite deducir toda la serie de acciones de juego que emanan de su puesta en práctica.
El carácter analítico coarta la creatividad de los alumnos y su posible iniciativa, no potenciando ni incidiendo en aspectos decisionales, tan importantes en el juego real de los deportes de conjunto.
Los saberes se construyen de manera conjunta dentro de un contexto (Marsenach J. y Merand, R. 1982 en Amade-Escot). Estos conocimientos altamente técnicos no pueden aprenderse únicamente allanando las dificultades o meramente practicándolos. Suponen la organización de un camino de aprendizaje.

El juego es una estrategia eficaz y amable para la enseñanza en la infancia (como plantea Víctor Pavía en su texto “Tres preguntas sobre el juego”). Ya que la emoción lúdica produce una excitación que buscamos voluntariamente (Elías – Dunning) y que, si la propuesta es sustanciosa y bien elaborada, puede ser agradable y se disfruta, aunque no se gane, satisface la necesidad de esparcimiento; evita la rutina de un entrenamiento y la monotonía. Por tanto, es un conjunto de tareas propias de una o varias personas inmersas en un entorno cultural y es acción de los jugadores (Rivero Ivana “El juego en las planificaciones de Educación Física”) supera la actividad biológica o física (Huizinga “Homo Ludens”), que tiene sentido en sí mismo, permite la libertad del participante, dentro de un orden en tiempo y espacio, producto de las reglas acordadas por los propios participantes.

Roger Caillois lo considera como una actividad sin apremios, pero también sin consecuencias para la vida real, es más, se abstrae de ella para acceder a un estado de fascinación. Es una apuesta sobre un acontecimiento incierto que supone una comparación entre el riesgo aceptado y el resultado esperado. Vicente Navarro Adelantado considera que la técnica del juego radica en ser una organización simulada de situaciones lúdicas en las que los jugadores participan y viven experiencias nuevas y gratificantes. El juego es un fenómeno de transformación del comportamiento y, por consiguiente, de la conducta humana que, entre otras cosas, mejora las interrelaciones de las personas involucradas.

El juego es una estrategia metodológica cuyo valor reside en ser una actividad divertida que permite abordar contenidos extrínsecos al juego mismo (Rivero Ivana), que pueden variar desde el desarrollo de capacidades físicas hasta el desarrollo de valores, pero muchos de ellos buscan fomentar una correcta lectura de juego y toma de decisión, comprensión de los principios tácticos y de la interacción de elementos que componen la estructura del deporte. Cada juego utilizado busca generar situaciones-problema que generen en el jugador la realización de determinados procesos cognitivos que le permitan adaptar y ajustar sus conductas motrices a las situaciones cambiantes que se le presenta.

Para Caillois, los juegos de competencia desembocan en los deportes. Cada juego agudiza y refuerza determinada capacidad física o intelectual. Por el camino del placer o de la obstinación hace fácil lo que en un principio fue difícil. Cuando observamos un juego motor (propio de un deporte), vemos secuencias de acciones protagonizadas por los jugadores que han decidido adaptar sus peculiaridades afectivas, fisiológicas, sociales y motrices a las condiciones exigidas de modo inapelable por las reglas de ese juego. Toda invención se logra dentro de esos límites. La regla no favorece ni lesiona a nadie, como dice Hizinga (en Homo Ludens) el equipo propende a perdurar aún después de terminado el juego,

Brunet, citado por Gardoqui (1993, p. 114), afirma que “cualquier materia puede ser eficazmente enseñada de forma intelectualmente válida a cualquier niño, en cualquier estadio evolutivo, siempre que se utilicen los medios adecuados”.
Es función del docente, mantener lo lúdico del deporte. Llevar al niño hacia emociones que no sospecha. Los juegos deben presentar problemas que el alumno debe tratar de resolver para perfeccionar sus ejecuciones, ya sea de modo consciente o inconsciente. Como plantea Adrián Paenza (en su libro “¿Cómo, esto también es matemáticas?), ¿por qué no enseñar por problemas que atenten sobre la intuición, para desarrollar la mayor cantidad de respuestas posibles? O, como propone Diego Cavalli, presentar juegos con la intención de que cada situación motriz sea lo suficientemente necesaria y relevante para el desarrollo y evolución de sus niveles de juego como para generar en ellos una conducta de esfuerzo automotivado y autosostenido.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *