El reto de ser Psicólogos/as del deporte eficientes: ¿cómo lograrlo?

Autor: Psic. William Martin Rosado

La única manera en que una ciencia y/o profesión se posicione dentro de la sociedad es logrando que ésta perciba beneficios de ella, es decir, que perciba que es útil para afrontar situaciones actuales, para resolver problemáticas, favorecer y promover el desarrollo de los individuos o los grupos.

Existen Psicólogos con muchos conocimientos teóricos, buenas bases para comprender el comportamiento humano, pero que no logran que esos conocimientos impacten en el desarrollo de personas que practican deporte en sus múltiples facetas. Algunas veces se piensa que esto se debe a la poca importancia que dan los deportistas, entrenadores o padres/madres de familia al trabajo psicológico. Sin embargo, además de la sensibilización y de la promoción que debe hacerse continuamente de los beneficios de la Psicología del deporte, es fundamental que quien se desempeñe como Psicólogo en el entorno deportivo desarrolle la capacidad de identificar las necesidades de las personas con las que trabaja y atenderlas satisfactoriamente. Para ello se requiere contar con elementos diagnósticos y/o de evaluación basados en una o varias posturas teórico/ filosófica relacionadas entre sí, mantener una perspectiva profesional con la empatía necesaria que permita comprender mejor lo que vive el deportista, entrenador o padre de familia, es decir, ser sensibles a la importancia que tienen las experiencias que la/s persona/s afrontan en ese momento de vida. Desde los primeros acercamientos es necesario que los deportistas perciban que el Psicólogo comprende lo que está viviendo y que trabajar de manera conjunta con él le ayudará a encontrar alternativas para afrontar favorablemente las situaciones que se le presentan.

Pero ¿cómo podemos comprender los Psicólogos del deporte las múltiples realidades que viven diferentes personas del medio deportivo con las que trabajamos para que se sientan comprendidos y vean los beneficios de un trabajo conjunto? Weinberg y Gould (2010) señalan las características de los Psicólogos del deporte eficientes comparándolas con la de los que son ineficientes:

a) Psicólogos del deporte eficientes:

– Disponibilidad y capacidad para establecer buenas relaciones con los deportistas.

– Flexibilidad y suficientes conocimientos para satisfacer las necesidades individuales de los deportistas.

– Personas amables que tenían algo concrete y/o práctico que ofrecer.

– Confiables y encajan en el equipo.

– Realizan varias sesiones de seguimiento con los deportistas durante la preparación

b) Psicólogos del deporte ineficientes:

– Escasas habilidades para relaciones interpersonales.

– No demuestran sensibilidad para percibir las necesidades individuales de los deportistas.

– Carecen de conocimientos de psicología específicos para aplicar al ámbito deportivo.

– Aplicación inadecuada de las habilidades durante las competencias.

– Utilizan un enfoque “estándar” para trabajar con los deportistas.

A su vez Dosil y Garcés de los Fayos (2008) proponen 10 competencias para la práctica profesional del Psicólogo del deporte que pueden ayudarnos en nuestra labor diaria:

1) Conocer la Psicología de cada deporte.

2) Capacidad de observación (evaluar situaciones imprevistas)

3) Estabilidad emocional y tolerancia a la frustración.

4) Comprensión y utilización del argot de las disciplinas deportivas.

5) Creatividad en el programa de entrenamiento psicológico de cada modalidad deportiva.

6) Trabajo psicológico personalizado para cada deportista.

7) Capacidad de interacción a través de la comunicación.

8) Adaptación a equipos heterogéneos y a diferentes tipos de personas.

9) Desarrollo de exclusividad con el deportista: compromiso.

10) La excelencia como psicólogo del deporte.

Lo que puede observarse en estas propuestas es que el Psicólogo del deporte debe ser una persona con disposición a la preparación constante y para que logre atender necesidades de la realidad cotidiana debe ser un profesional con buena capacidad de escucha y observación, con gusto e interés por la actividad deportiva, con buena preparación como Psicólogo, especializado en Psicología del Deporte, con cultura general y conocimiento de la situación global actual, disciplinado, comprometido, ético, con alto control emocional, capacidad de adaptación a los cambios, habilidades sociales, disposición al diálogo profesional y tolerancia a diversidad de criterios (Martín Rosado, 2016) ya que entrenadores, deportistas, padres de familia, directivos, árbitros o jueces tendrán diferentes perspectivas, por lo que también un Psicólogo del deporte debe trabajar su autoconfianza como ser humano y profesional así como la humildad para saber que somos parte de un equipo de trabajo multi e interdisciplinario y que nuestro trabajo se complementa con otros criterios así como nuestras aportaciones fortalecen los criterios de los demás profesionales.

Un aspecto esencial para la atención satisfactoria de las necesidades de la realidad cotidiana en el deporte es mantener una buena relación profesional con el equipo. Para ello, con base a las experiencias de trabajo de campo, se señalan a continuación una serie de factores clave que contribuyen a sanas interacciones profesionales con entrenadores y deportistas, que permiten un trabajo constante, sistemático y práctico:

1) Rapport.

Es el entendimiento compartido y empático de las diferentes perspectivas desde las que uno mismo y la otra persona abordan un problema que debe ser solucionado por ambos. Es un marco de relaciones en la que se establece un entendimiento mutuo entre varios agentes con el objetivo de abordar una problemática de manera colaborativa. Sus dos pilares fundamentales son la mutua confianza y la comunicación fluida (Casella, 2015).

Un clima de entendimiento y confianza es fundamental para que el trabajo fluya y se logren los objetivos del plan. Es importante que, aunque debe haber cordialidad en la relación profesional, la interacción con deportistas y entrenadores no se convierta en una relación de amistad, ya que es necesario mantener la mayor objetividad posible para mantener la perspectiva y no se tomen decisiones en la que se mezclen afectos o sentimientos que son propios de las relaciones de amistad. En este sentido, el tipo de

relación que debe tener un psicólogo del deporte con el equipo de trabajo debe ser completamente profesional tal como lo marca el Código ético de nuestra profesión.

2) Comunicación asertiva.

Es la capacidad para expresarse verbal y preverbalmente en forma apropiada a la cultura y a las situaciones; un comportamiento asertivo implica un conjunto de pensamientos, sentimientos y acciones que ayudan a un niño o adolescente a alcanzar sus objetivos personales de forma socialmente aceptable. La comunicación efectiva también se relaciona con la capacidad de solicitar consejo o ayuda en momentos de necesidad (Mantilla, 2002; OMS, 1999; en Corrales, Quijano y Góngora, 2017).

La comunicación asertiva en el deporte implica dar criterios profesionales que en ocasiones serán diferentes a los del entrenador, o a lo que el deportista considera apropiado. Para comunicarse asertivamente debemos procurar se empáticos, evitar emitir juicios, así como proporcionar alternativas que permitan al entrenador o deportista ser receptivos de la información que le proporcionemos. Ellos tomaran las decisiones pero al recibir nuestros criterios profesionales deben darse cuenta de que nuestro objetivo es contribuir a que su desarrollo y rendimiento se favorezcan.

3) Empatía.

Es la capacidad de una persona para ponerse en el lugar del otro y poder así comprender su punto de vista, sus reacciones sentimientos y demás (Prieto, 2011; en Corrales et. Al; 2017). En el deporte, como en la vida, hay diversas maneras de ver el mundo. Los estilos de crianza en los que se han desarrollado los deportistas son variados, lo que hace que su personalidad, estilos de afrontamiento, necesidades afectivas, sean prácticamente únicas en cada atleta. Para ser empáticos debemos ser capaces de escuchar activamente, explorar las diferentes esferas de cada deportista (familiar, académica, de pareja, eventos importantes de vida) lo que nos permitirá identificar la etiología o las posibles causas del comportamiento de la persona en el ámbito deportivo, y así generar planes de intervención para atender de fondo las necesidades de cada deportista.

Para ser empático el Psicólogo del deporte debe tener amplio conocimiento sobre sí mismo, para que los prejuicios, creencias, valores y experiencias de vida propias no interfieran en la capacidad de ponerse en “los zapatos” de los entrenadores, deportistas,

etiquetándolos de acuerdo a los propios juicios de valor que como seres humanos se pueden tener, pero que siendo conscientes de ellos podemos definir si hay situaciones en las que un Psicólogo del deporte prefiera mantenerse al margen por ir en contra de sus valores personales, o por tener prejuicios no superados que afectarían su labor profesional. Se requiere mucho trabajo introspectivo, para ir madurando y aceptando las propias fortalezas y debilidades humanas y profesionales, e ir aceptando que la diversidad es parte de la vida, sin pensar que lo que nosotros creemos o sabemos es lo único válido en el ejercicio profesional, lo que afectaría la capacidad para ser empáticos en nuestro entorno laboral.

4) Contribuir al sano desarrollo humano.

Antes que buscar resultados deportivos o que una persona practique deporte sin importar su salud física o mental, se debe promover que el deporte sea una actividad que favorezca el crecimiento de las personas que lo practican. Para ello, el equipo multidisciplinario debe ser consciente de las necesidades de la etapa del desarrollo de las personas con las que trabaja.

Es cierto que en el deporte de rendimiento los jóvenes sacrifican muchas de las tareas del desarrollo que las personas de su edad están cumpliendo, pero a la vez los jóvenes deportistas están desarrollando valores como disciplina, perseverancia, compromiso, trabajo en equipo, que son importantes en su formación humana para los diferentes roles que asumirán durante su vida. Sin embargo, cuando la práctica deportiva conflictúa internamente al deportista y el logro de objetivos deportivos así como la adquisición de valores no resultan suficientes para la satisfacción con la actividad deportiva, es necesario evaluar los motivos de dicho conflicto interno pues es en situaciones así que pueden detonarse problemas como trastornos de la conducta alimentaria, problemas con el entrenador o el equipo, accidentes en entrenamientos o competencias por dificultades atencionales o emocionales derivadas del conflicto interior. En estos casos, es necesario priorizar la integridad del joven deportista y ayudarlo resolver la confusión interior, valorar la motivación hacia el deporte, así como evaluar clínicamente en conjunto con un Psicólogo de esa área el origen del estado emocional que se presenta; esto cobra aún más importancia en disciplinas que tienen riesgos para la seguridad. Para prevenir situaciones así o para disminuir la incidencia, es importante que el deportista perfilado al alto rendimiento mantenga una elevada motivación intrínseca hacia la actividad, lo que ayudará a una mayor estabilidad en el sentido y el significado de

practicar deporte, para lo que el entrenador, la familia del atleta y el psicólogo del deporte juegan un papel importante.

Es necesario saber que muchas veces se presentan dilemas éticos que deben afrontarse, ya que en ocasiones el deportista asume el reto competitivo aún sin tener un estado físico óptimo, pues decide afrontar riesgos aún con molestias físicas o lesiones importantes. Para ayudar a que los deportistas tomen decisiones responsables, es importante que el equipo multidisciplinario cree un clima de confianza y comunicación sobre el estado físico y salud, es decir, que los deportistas sientan plena libertad para expresar cualquier dato que pueda ser importante sobre posibles lesiones, malestar o situación de salud, para que en conjunto el deportista y el equipo multidisciplinario tomen decisiones que permitan disminuir riesgos, tomar decisiones responsables sobre la participación en los entrenamientos o competencias, y el desarrollo del atleta se pueda seguir dando de la mejor manera.

5) Sumar a los objetivos de trabajo.

Para lograrlo es necesario conocer el plan de trabajo de quien dirige la preparación del deportista o equipo deportivo; por lo menos se deben conocer sus objetivos. El impacto del trabajo psicológico en el deporte solamente se verá reflejado de manera significativa si contribuye al alcance de los objetivos que el/los deportistas tienen con el entrenador.

Teniendo como base el plan para la preparación del deportista, que incluye la dosificación de las cargas físicas durante el ciclo, el trabajo técnico – táctico, las competencias preparatorias, así como la/s competencia fundamental /es, es que el Psicólogo del deporte debe realizar un plan de trabajo que favorezca el alcance de los objetivos de las diferentes fases, atendiendo las necesidades propias de la disciplina deportiva, de la etapa del desarrollo de los atletas, el entorno de la preparación, así como las necesidades que se vayan identificando en el diagnóstico constante que se debe realizar durante todo el ciclo por diferentes medios (entrevistas a deportistas, entrenadores, padres/madres de familia; pruebas de papel y lápiz; observaciones sistemáticas; pruebas de laboratorio y de terreno).

Un aspecto fundamental para que el diagnóstico de necesidades sea integral es tener varias fuentes de información y, de ser posible, debemos observar los entrenamientos el comportamiento del deportista, conductas que nos permitan identificar emociones, explorar a través de preguntas al entrenador y los deportistas (en los momentos prudentes, sin interferir

con la dinámica natural de las sesiones de entrenamiento deportivo). Observar activamente los entrenamientos así como las competencias, permite al Psicólogo del deporte conocer al deportista más allá de las entrevistas de oficina, o de las pruebas fuera del terreno que, aunque son valiosas fuentes de información, son situaciones que salen de la cotidianidad que viven los atletas; conocer el entorno deportivo real permite tener información que nos ayuda a comprender mejor la dinámica de las relaciones humanas que ahí se dan, que propician ambientes de trabajo agradables u hostiles, lo que repercute en las necesidades o problemáticas que pueden darse. Asimismo, cuando el Psicólogo del deporte está integrado al equipo, es decir, cuando miembros están habituados a su presencia durante las sesiones de entrenamiento, se pueden realizar intervenciones in situ, permitiendo un trabajo profesional dinámico que atiende necesidades y previene que surjan nuevas problemáticas, así como que se atiendan a tiempo las necesidades existentes.

Asimismo, estar en las sesiones de entrenamiento proporciona valiosa información para actualizar el diagnóstico del equipo o de los deportistas, ya que el entrenador brinda información sobre actitudes de los atletas, sobre problemáticas que han surgido para concretar algunos objetivos de trabajo, comparte situaciones que observa diariamente que le preocupan o de las que quiere escuchar otros criterios. De igual forma los atletas se acercan al psicólogo del deporte, comparten información sobre ellos y sus sensaciones, acerca de sus estados emocionales, situaciones que se presentan con compañeros de entrenamiento o el entrenador, dificultades que han tenido, entre otras, que repercuten en su rendimiento durante los entrenamientos.

Así, para sumar a los objetivos de trabajo es indispensable conocer el entorno en el que se está desarrollando el deportista y es recomendable que el Psicólogo del deporte esté presente en varias sesiones de entrenamiento durante las diferentes fases de la preparación.

La Psicología del Deporte de tiene la oportunidad de seguir consolidándose como profesión y como cien ciencia; para que se siga posicionando, es necesario la colaboración entre profesionales de dicha rama por encima de la competitividad entre ellos; es necesario que la diversidad de criterios se vea como algo valioso que favorece el crecimiento de nuestra profesión, pues solamente con diferentes visiones se pueden ampliar las perspectivas y encontrar mejores alternativas para el posicionamiento de nuestra ciencia. El deporte contribuye

para que muchas personas tengan mejores perspectivas de vida; los Psicólogos del deporte tenemos la responsabilidad de asumir los retos para contribuir a que así siga siendo.

REFERENCIAS.

Cantón, E. (2010). La psicología del deporte como profesión especializada. Papeles del Psicólogo, [en línea) 2010. Vol. 31(3), pp. 237-245 [Fecha de consulta: 17 de julio de 2018] Disponible en: http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/1852.pdf

Casella, S. M. (2015). Therapeutic rapport: the forgotten intervention. Journal of emergency nursing, [en línea] 41(3), pp. 252 – 154 [Fecha de consulta: 22 de Julio de 2018] Disponible en: https://www.jenonline.org/article/S0099-1767(14)00594-7/pdf

Corrales, Alejandra; Quijano, Nayely y Góngora Elías (2017) Empatía, comunicación asertiva y seguimiento de normas. Un programa para desarrollar habilidades para la vida. Enseñanza e Investigación en Psicología [en linea] 2017, 22 (Enero-Abril) : [Fecha de consulta: 26 de julio de 2018] Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=29251161005

Dosil, J. y Garcés de los Fayos, (2008). Ser Psicólogo del deporte. 10 competencias para la excelencia profesional. España: Netbiblo

Martín Rosado, W. (2016). Impacto del trabajo psicológico en deportistas de Yucatán. VI Congreso de la Sociedad Iberoamericana de Psicología del Deporte.

Weinberg, R. y Gould D. (2010) Fundamentos de psicología del deporte y del ejercicio físico. México: Panamericana

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