LA PERIODIZACIÓN TÁCTICA; una mirada no absolutista – Parte 2

NUMERO: 37 AÑO: 2020

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Autor: Santiago Palmieri, Profesor de Educación Física y Entrenador de Fútbol.

Hace un tiempo atrás escribí sobre el porqué y los cómo surge esta metodología de entrenamiento, dando una mirada muy general sobre una forma de entrenar que ha ido evolucionando desde su concepción y fue, y sigue siendo, utilizada por muchos entrenadores a nivel mundial. Cabe destacar que no todos los profesionales del entrenamiento toman el 100% de los argumentos, sino que varios conceptos de esta teoría van siendo adaptados a las necesidades y gustos de cada uno, produciendo así un enorme enriquecimiento en el mundo del entrenamiento futbolístico. Justamente de eso vamos a tratar de hablar, explicando los puntos clave para entender esta metodología y mostrando una forma de entrenarla de una manera no absoluta.

¿Por qué “Periodización Táctica”? 

Lo más importante que hay que entender de esta metodología es que entiende al entrenamiento como un proceso de enseñanza – aprendizaje, cuyo objetivo principal es la adquisición de una forma de jugar específica.

Cualquier proceso necesita tiempo para lograr su objetivo, nada se hace del día a la noche, por lo tanto, hay una necesidad de distribuir temporalmente la adquisición de los contenidos, en términos generales en la pre-temporada y luego en la competencia, y, en términos estructurales y operacionales, en el Morfociclo, de ahí el sentido de hablar de “Periodización”, porque se necesita de un período de tiempo para crear el juego que se pretende (tal vez esta sea una de las causas de por qué no es aplicada por más entrenadores), es por ello que es algo de todos los días (periódico); y “Táctica” por ser esta la dimensión que va a coordinar todo el proceso de entrenamiento, asumiéndose por eso como una Supradimensión (supra=por encima de). De aquí surge el término Supradimensión Táctica. Esta metodología considera el juego desde una mirada puramente sistémica y le da gran relevancia al factor decisional, tanto individual como colectivo, por eso todas las otras variables (técnicas, físicas y psicológicas) quedan “sometidas” al desarrollo de la táctica (no sólo desde lo estructural, sino, y más importante, desde el factor dinámico de esta: el Modelo de Juego). 

El nombre está pensado por el hecho que, bajo esa forma de entrenar, se trabaja el jugar que pretendo para mi equipo, de forma sistemática, desde el día cero, a través de períodos (Morfociclos), pero siempre entendiéndose como un solo proceso de enseñanza –aprendizaje, en constante evolución y desarrollo y que nunca tiene un punto final.

  Hay un debate constante entre los que dicen que lo que hace funcionar a los equipos son los entrenadores y enaltecen siempre el papel de alguno por sobre el resto, y los que le restan importancia al cuerpo técnico para fundamentar el andar del conjunto en los jugadores del plantel.

¿Entrenadores o Futbolistas?

Pensar de manera sistémica invita a asumir una realidad en la que un funcionamiento aceitado se logra a través de ambas partes. Para lograr el jugar de un equipo se necesita establecer una fusión entre las pretensiones que tenemos como cabezas de grupo y lo que de hecho va ocurriendo en el proceso. Lo primero la definimos como la INTENCIÓN PREVIA, que son todos los principios, gustos, ideas o conceptos que son del agrado del cuerpo técnico (algo que evidencia la forma de jugar de un equipo sin duda alguna). Lo segundo se conoce como INTENCIÓN EN EL ACTO, que es lo que va ocurriendo durante los entrenamientos y partidos (que sale de mis jugadores y de lo que los rivales van dejando en evidencia de mi equipo). La correcta unión entre estos dos puntos va a lograr la verdadera identidad de un equipo de fútbol. 

 Para entender un poco más esta idea, vamos a citar a dos grandes entrenadores que se han convertido en grandes exponentes de la PT: Jorge Maciel (2011), habla de la “…necesidad de concebir el proceso como una realidad dinámica y compleja, la necesidad de conocer al ser que juega, con la particularidad de tratarse de una realidad en la que el hombre más que actuar se ve obligado a interactuar…Esta metodología entiende al jugador de fútbol como algo complejo, dándole importancia no solo a las estructuras que efectúan el movimiento, sino también a las que comandan y controlan… implica concebir el cuerpo como una realidad inteligente”.

Y Marisa Gómez (2013) agrega que “desarrollar el jugar, la idea de juego, contempla la necesidad de reconocer que el fútbol es un juego colectivo constituido por individualidades que se relacionan y hacen emerger una dinámica como un todo funcional. Es decir, pasa también por el reconocimiento de que el entrenador modela seres humanos en interacción. La PT exige que se respete al hombre como ser humano, es decir, un ser inteligente, sensible, adaptable y capaz de interactuar con los demás

Por lo tanto, podemos agregar que el funcionamiento de un equipo no depende sólo del entrenador y de los jugadores, sino también de las relaciones e interacciones que se pueden producir entre ellos. Pongamos el ejemplo del, para mí, mejor equipo de la historia, el F.C. Barcelona de 2008 a 2012. Fue el mejor por Guardiola, fue el mejor por Messi, fue el mejor por Xavi e Iniesta. Fue el mejor por todas las interacciones que se produjeron entre ellos, fuera y dentro del campo. El Barcelona siguió jugando y ganando después de Guardiola y Guardiola siguió entrenando y ganando después de ese Barcelona, pero sin dudas, separados, no lograron y jamás lograran lo que han hecho juntos. Nunca se va a volver a repetir, porque ese grupo, esos seres humanos, ese momento de los jugadores, esas interacciones, no se volverán a ver jamás.

Especificidad, Supradimensión Táctica y el entrenamiento.

Esta metodología basa sus teorías en que el Modelo de Juego (MdJ) que un entrenador pretende que se desarrolle en la competencia es la base y el punto de partida de toda la actividad, es por ello que el MdJ se asume como guía de todo el proceso. Se plantea que no se puede desintegrar el fútbol y encontrar por separado acciones tácticas, técnicas, físicas o psicológicas, ya que es un juego complejo que funciona como un todo y en el cual se toman decisiones en base a una determinada situación que el propio juego creó. Este pensamiento enaltece al proceso de entrenamiento porque es el que nos permite lograr esa identidad de equipo pretendida. Cuando logramos entrenar en especificidad de equipo propiciamos lo mejor para que nuestros jugadores tomen decisiones contextuales a nuestro MdJ, lo que nos lleva a manifestar una determinada idea. 

 ¿Cómo se logra la especificidad en la semana? La especificidad en el entrenamiento tiene que ver con llevar a cabo tareas en la que haya constante interacción entre los jugadores y entre las dimensiones táctica, técnica, física y psicológica, siendo la táctica la más importante a desarrollar ya que es la que engloba a las otras tres. La técnica, la preparación física y lo psicológico quedan sometidos al entrenamiento táctico. 

Nosotros podemos lograr que los jugadores adquieran la idea de juego utilizando diversas herramientas: charlas, videos, conferencias, imágenes, etc., pero no tengo dudas que la adquisición se maximiza a través del entrenamiento en campo. Aquí el entrenador asume un papel primordial, como creador de contextos. El ejercicio, más que un ejercicio, debe ser un contexto. Contexto que invite a los jugadores a hacer lo que pretendemos que hagan en la competencia. La especificidad de las tareas de  entrenamiento depende principalmente de tres cosas:

  1. Que los jugadores entiendan el objetivo de lo que vamos a hacer, qué incidencia tendrá en el próximo partido y cómo los va a mejorar individual y colectivamente. Siempre debemos responderles tres preguntas antes de comenzar un ejercicio: ¿para qué?, ¿qué? y ¿cómo? Para qué hacemos esto, qué es lo que vamos a hacer y cómo lo vamos a hacer. Cuando los futbolistas entienden esas tres cosas, se activan mecanismos en sus cerebros, neurotransmisores, que hacen que aumenten los niveles de concentración para la tarea que se va a desempeñar.
  2. Que mantengan un alto nivel de intensidad y concentración durante el ejercicio. Fundamental para haya posibilidades de que se manifieste en la competencia lo trabajado en la semana. Depende de la correcta implementación del punto uno.
  3. Que el entrenador intervenga adecuadamente y en el momento justo ante lo que ocurre en el ejercicio. Intervenir poco es malo, intervenir mucho es malo. ¿Qué corrijo? ¿Qué dejo que se siga haciendo? ¿Sobre qué pongo el foco? Está claro que no se puede aprender todo en todo momento, por lo tanto, no se puede corregir todo en todo momento.

Intensidad Máxima Relativa y concentración.

  “Quiero un equipo intenso”. “A mis jugadores le pido intensidad”. “Al equipo le falto intensidad”. “Esta liga es más intensa”. “Este equipo es más intenso”. Todo el tiempo estamos escuchando frases como estas en el mundo del fútbol. Pero ¿qué es realmente la intensidad en el deporte? 

La intensidad es tradicionalmente asociada a la dimensión física, al desgaste energético proveniente del movimiento del cuerpo humano. ¿Es realmente esto así?

 La intensidad no tiene que ver sólo con correr mucho, sino que además tiene que ver con la necesidad de ajuste constante a las distintas circunstancias que se van planteando en un partido o entrenamiento. Se trata también de un problema de elección y criterio, de tomar decisiones rápidas y acertadas al contexto, teniendo siempre en cuenta la idea de juego. ¿Un jugador pierde intensidad cuando deja de correr o cuando comienza a equivocarse en sus decisiones? ¿Un equipo se “cae” los últimos 15 minutos del segundo tiempo porque se acabó su capacidad de resistencia o porque se generó una fatiga emocional y cognitiva que no le permite mantener lo realizado hasta entonces? 

Para manifestar intensidad en el juego es necesario estar concentrado y la capacidad de tener y desarrollar esta concentración está relacionada a que el jugador este permanentemente implicado (individual y colectivamente) a los ideales colectivos del equipo. La atención es la capacidad mental que me permite estar con todos mis sentidos puestos en determinada tarea. Y la concentración es la manifestación de esa atención a través del tiempo. Entonces un equipo intenso es aquel que logra manifestar un nivel de juego a lo largo de todo el partido, en cada una de las fases (con y sin pelota y en las transiciones). Esto evidentemente implica el correr. No se puede jugar sin moverse y a mayor capacidad y calidad de movimiento, mayor intensidad. Pero hablamos de un movimiento atravesado por la necesidad de ajuste constante frente al contexto de juego. Una vez más, cuerpo y mente como una sola cosa.

¿Cómo logramos conformar un equipo intenso? ¿A través de mucho trabajo físico aislado? Yo creo que no. 

 Con eso sólo lograremos simplemente un equipo con gran capacidad de fuerza o resistencia pero que no tiene 


El River de Gallardo: la intensidad es una característica que siempre se le recalca. A la derecha, la Doctora Sandra Rossi, Especialista en Neurociencias, parte importante del cuerpo técnico del muñeco, lo que recalca la importancia que da el entrenador a los aspectos relacionados a la percepción, análisis y ejecución de sus jugadores, atributos claves para el desarrollo de la atención y la concentración.

que ver con lo que el juego requiere. Correr por correr tiene un desgaste natural, pero no tiene la complejidad necesaria para enfrentar una situación de colaboración – oposición. El desgaste implica también una fatiga en términos emocionales, producido por mis compañeros y los rivales, por las situaciones de juego y la gran variedad de respuestas que mi cerebro tiene que elaborar para afrontarlas. Entonces para lograr que mi equipo manifieste la tan deseada intensidad que quiero, necesitamos someterlos a situaciones de entrenamiento/juego complejas, donde la Supradimensión táctica este presente, exigiendo permanentemente la necesidad de lectura, decisión, ajuste y elaboración de respuestas que el contexto del juego del fútbol requiere. Intensidad refiere a eficacia, a tomar las decisiones apropiadas en el momento apropiado y a correr lo justo y necesario, no sólo en términos máximos, sino en términos relativos al juego, con el mayor o menor grado de complejidad emergente del entorno futbolístico. La intensidad es siempre máxima, pero también relativa. 

La Intensidad Máxima Relativa es la intensidad necesaria para hacer determinado tipo de acción con mérito, por lo que estamos hablando de una intensidad basada en el nivel de exigencia mental. Esta intensidad esta siempre determinada por el desgaste emocional y mental que produce el jugar. Si el equipo está atravesado por buenos patrones de juego tanto para atacar como para defender estamos hablando de un equipo con cultura táctica, característica que permitirá que los jugadores tengan capacidad de anticipación a las situaciones que el juego presenta, posibilitando que los movimientos ejecutados individual y colectivamente sean efectivos a la idea de juego y eficientes, permitiendo así también el ahorro energético.  

Por eso debemos entrenar la intensidad en entornos acordes a lo que el deporte y nuestra identidad de juego exige. Una vez más, el proceso de entrenamiento debe estar lleno de ejercicios que obliguen a que el jugador este permanentemente en modo alerta, envuelto por la tarea, concentrado a nivel subconsciente. El cerebro siempre en funcionamiento. ¿Cómo es que nos cansamos de exigir intensidad y concentración en los partidos, pero en la semana nunca la trabajamos? Suena ilógico. 

El juego exige pensar y pensar exige estar atentos. La atención se logra mediante ejercicios adquisitivos, donde el jugador vivencie y adquiera conocimientos. Esto aumenta la capacidad de atención. Si esa capacidad de atención perdura durante toda la tarea de entrenamiento estaremos potenciando la concentración. Y una vez que logremos esa concentración en nuestras tereas, repetidamente, día tras día, a través del movimiento y la toma de decisiones, esteremos generando jugadores que puedan manifestar la tan deseada intensidad que queremos.

Modelo de juego.

El MdJ son aquellos comportamientos que un equipo de fútbol desarrolla en cada una de las fases del juego. De manera sencilla, para confeccionarlo, debemos realizarnos cuatros simples preguntas:

  • ¿Qué hago cuando tengo la posesión del balón? (ATAQUE)
  • ¿Qué hago en el momento en que pierdo la posesión? (TRANSICIÓN DEFENSIVA)
  • ¿Qué hago cuando no tengo la posesión del balón? (DEFENSA)
  • ¿Qué hago en el momento en que recupero la posesión? (TRANSICIÓN OFENSIVA) 

Cada una de estas fases de juego tiene un sinfín de formas de llevarlas a cabo y todas y cada una de ellas son válidas. Lo realmente importante sería lograr una identidad de juego en el que todos los jugadores tengan conciencia de equipo y ante una misma situación de juego (pérdida de pelota, por ejemplo) reaccionen de la misma manera. Esto es lo que se conoce como Cultura Táctica de un equipo. Los equipos que tengan más cultura táctica podrán manifestar mayor intensidad y concentración en la competencia.

Muchas veces escuchamos a entrenadores, jugadores, periodistas o público en general hablar de táctica dándole demasiada importancia al número telefónico (4-4-2; 4-3-3, etc.) Parece que la táctica es simplemente eso, cuando en realidad es un concepto más amplio.

Si hablamos de táctica, tenemos que tener en cuenta sus dos dimensiones. La primera dimensión es la estática, la estructura de juego, lo que habitualmente conocemos como Sistema de Juego (SdJ). El SdJ es entendido como la disposición de los jugadores en el terreno, la colocación de los jugadores en el campo. Sin dudas que esto puede ser la base de la construcción táctica de un equipo. Esta elección debe ser hecha con mucho cuidado y coherencia, porque inevitablemente en la distribución de los jugadores estamos generando, o no, distintas interacciones, relaciones entre ellos, posibilidades de juego que en el sistema A o B van a ser diferentes. Esa elección de la estructura de juego obligatoriamente deberá tener en cuenta la calidad y características de los jugadores que se tiene a disposición, para poder maximizar el accionar de los mismos

La Periodización Táctica define al equipo como un sistema abierto, adaptativo y homeostático, pero al mismo tiempo lo considera un “mecanismo no mecánico”.

Un sistema abierto interactúa constantemente con el ambiente, lo que le permite crecer, cambiar, adaptarse y por consiguiente competir con otros sistemas. Pero además de estar en constante movimiento, un sistema es homeostático porque mantiene un cierto equilibrio dentro de los cambios que atraviesa. Este equilibrio es el que le permite alcanzar los mismos resultados a pesar de los movimientos que se generen en su organización. Traduciendo esto al fútbol, nuestro sistema puede variar en un mismo partido o de cara al próximo rival, pero a pesar de esa modificación, la idea (resultado) debe mantenerse constante. Es decir que, si mi equipo tiene un gran juego asociado y eso le da una identidad, a pesar de cambiar el sistema de juego (pasar de una defensa de 4 a una de 3), aunque seguramente influya en las relaciones dentro del campo, no debe modificar la identidad de juego.

 La segunda dimensión de la táctica, de la que poco se habla en medios de comunicación o en charlas de café, y para mí la verdaderamente importante y compleja y la que indudablemente nos otorga identidad como equipo, es la dimensión dinámica,el Modelo de Juego, la idea que el entrenador posee, la manera que se pretende que el equipo juegue. La

Julian Nagelsmann: utiliza la PT en sus equipos.

manera en cómo queremos que ataque, defiende y realice las transiciones nuestro equipo. Hablamos de ciertos principios que buscarán dar patrón de juego al equipo. Estos principios están por encima del sistema, evidentemente porque cuando un equipo tiene la pelota estará parado de una forma (si los laterales están altos la primera línea de juego será de 2 con los centrales, o de 3 si el volante central desciende para aclarar la salida, a modo de ejemplo) y cuando no la tiene se colocará de otra (4 defensas alineados basculando juntos hacia el carril que se encuentre la pelota). Lo más importante son los principios del juego, porque son los que realmente atravesaran todas las fases, momentos y situaciones del mismo. Los comportamientos deben siempre estar por encima de las posiciones, aunque cada posición por supuesto tiene sus secretos.

Hay que tener siempre en cuenta que el modelo de juego es un todo complejo y respeta la lógica de “entereza inquebrantable”: un continuo que jamás finaliza. Es por eso que la forma que tenemos de actuar en una fase del juego afecta a las otras, porque al final todo está conectado (si mi equipo presenta un juego posicional fuerte en fase de ataque, manejando la pelota inteligentemente, estando juntos, con líneas de pase cercanas y bien distribuidas, me va a permitir, al momento de perder la posesión, ejercer una fuerte presión para recuperarla rápidamente, afectando así mi transición defensiva. En cambio, si los receptores de pase no están adecuadamente distribuidos en el terreno de juego, ocupando la mayor parte posible del mismo, esa presión post pérdida va a perder calidad).

Principios de juego.

Los principios de juego son patrones de intencionalidad relativos al jugar de cada una de las escalas de un equipo (colectivos, sectoriales o intersectoriales, e individuales) que manifestándose con regularidad le dan identidad y funcionamiento. Lógicamente que son ideas que se asumen dentro del equipo pero que están sujetas al factor extrínseco, el rival, y es por eso que hablamos de principios y no de fines, porque marcan el pensamiento de inicio ante una determinada situación, dando espacio para que la creatividad de los jugadores se manifieste constantemente permitiendo que interpreten y actúen con libertad dentro de un marco de acción. Es decir que los futbolistas tienen libertad de acción, poniendo su creatividad y calidad al servicio del equipo, para dar respuestas eficaces ante los acontecimientos en el “aquí y ahora”, pero siempre dentro de una matriz de juego que los condiciona.

Dentro de los Principios de juego encontramos tres categorías:

  • Macro – principios: son los contornos generales de la identidad del equipo. Orientan al resto. Implican a todo el equipo.

  • Meso – principios (sub principios): son las partes intermedias que soportan la idea. Una línea de juego (volantes) o un sector (central derecho, lateral derecho, interno derecho, extremo derecho).
  • Micro – principios (sub-sub principios): las partes más pequeñas que soportan la idea de juego, es decir, los jugadores. Son los que aportan la imprevisibilidad y surgen por el aporte del macro y el meso.

Para entender mejor los principios pongamos un ejemplo:

Supongamos que mi equipo está en fase defensiva, ejerciendo un pressing zonal a determinada altura en el campo (bajo, intermedio o alto). Mi principio defensivo es condicionar al rival a jugar a una de las bandas para poder ejercer allí una presión más fuerte utilizando las líneas a mi favor. Ese sería el principio global defensivo, lo llevan a cabo todos los jugadores, todas las líneas. Dentro este principio, un sub principio sería que la línea de defensores empuje sobre la línea de volantes, para evitar pases entre líneas y, a la vez, ejerza vigilancia sobre el espacio a sus espaldas por si hay un posible pase largo al espacio. Y dentro de este sub principio, un sub-sub principio sería que cada jugador de la línea defensiva este alineado y perfilado, mirando siempre los dos arcos, para poder presionar la espalda de los volantes y a la vez no perder tiempo si debo correr a mis espaldas. Esto es independiente del número que usemos para jugar (SdJ), es parte del modelo de juego y es lo que realmente ejerce complejidad a la hora de llevarlo a cabo. 

Morfociclo Patrón y operacionalización del MdJ.

Para la PT, el desarrollo del jugar se debe hacer a partir del respeto ininterrumpido del Morfociclo Patrón (MP), durante toda la temporada, incluso durante aquel período denominado pretemporada (en el que no hay competencia), asumiéndose por lo tanto en el núcleo del proceso de entrenamiento. 

El MP es el período o ciclo de tiempo que se identifica entre dos partidos separados, generalmente en el espacio de una semana, con partidos de domingo a domingo. En épocas de no competencia el MP se establece de acuerdo a cada cuerpo técnico; de lunes a viernes; de lunes a sábado, etc. Cabe aclarar que esta metodología de entrenamiento no piensa a la pretemporada como se conoce habitualmente, como período preparatorio porque considera que el período preparatorio se da en todo el año. Existe siempre la preocupación por preparar al equipo para el próximo partido y porque alcance siempre y en todo momento el máximo rendimiento posible, no dando lugar a la creencia de los “picos de forma”. La preocupación por preparar al equipo existe permanentemente y se hace a través del respeto del MP desde la primera semana de entrenamiento.

La palabra “morfo” expresa la noción de forma, “ciclo” es un fenómeno periódico que se efectúa durante cierto espacio de tiempo, mientras que “patrón” (o estándar) significa algo que existe siempre, sin ser algo fijo, sino que está siempre ante la posibilidad de ajuste. Por lo tanto, hablamos de algo que nos permite dar forma o sentido al jugar de mi equipo a lo largo de un ciclo (entre dos partidos) de una manera representativa que se mantiene estable en los principios más grandes. “Permite basarse en una periodización de juego a juego para hacer emerger y dar vida al jugar que se desea” (Maciel, 2011).

El MP me permite operacionalizar el MdJ pretendido en mi equipo, pudiendo pasar de la intención previa establecida a la acción, al entrenamiento, produciendo así interacciones, muchas de las cuales no se esperaban a priori, en cada uno de los días de trabajo, cómo un operario de fábrica permite pasar de la materia prima al producto final. De ahí el significado de operacionalización. Esa operacionalización se lleva a cabo a través de una matriz metodológica de tres principios, que deben ser respetados en cada momento del entrenamiento:

  1. Principio metodológico de Propensión: quiere decir que a través de las repeticiones sistemáticas obtengo hábitos. Un hábito es un comportamiento a nivel subconsciente, que me permite anticiparme a una situación de juego por estar previamente entrenada. Lo que habitualmente se conoce como automatización. Pero no es sólo repetir simples cosas lo que logra generar un hábito. Es lograr el entendimiento complejo de la situación de juego a desarrollar. Que los futbolistas logren entender el porqué de lo que están haciendo, en que momento del juego aplicarlo, ante qué situación, conocer los cómo, las variantes, las distintas posibilidades, etc., para que luego, al aparecer dicha situación en un partido, el jugador tenga la capacidad de anticiparse a lo que está ocurriendo por haberlo repetido sistémicamente a través de fundamentaciones en el entrenamiento. Esto le permitirá ganar tiempo en la percepción, análisis y decisión de lo que sucede en el contexto y la respuesta elegida.

  Este principio refiere a la modelación de contextos para que aparezcan

con elevada frecuencia comportamientos del jugar pretendido para mi equipo. Contextos “PROPENSOS A” … Estos contextos, que son las tareas o ejercicios que elegimos para los días de la semana, son creados por el cuerpo técnico y deben seguir una serie de propósitos e intenciones de juego, pero no deben perder su naturaleza abierta en donde el jugador pueda decidir. Debemos lograr que la tarea o ejercicio sea más propicio a la aparición de determinadas acciones o interacciones de nuestra idea de juego. Se trata de reducir el juego a una determinada situación y repetirla sistemáticamente para lograr adquirir hábitos ante esa situación. Pero tenemos que tener claro que hay que reducir sin empobrecer, para que el juego no pierda la realidad dinámica e imprevisible que posee y, por otro lado, no se pierda la idea de juego.

El entrenador puede manipular el espacio, el número de jugadores, las reglas, los objetivos y el tiempo de la tarea, para generar distintos contextos que ayuden a operacionalizar la idea pretendida. Contextos que sean más propensos a determinados comportamientos que a otros. Este principio metodológico permite lograr el aprendizaje en el jugador a través del descubrimiento guiado.

2. Principio metodológico de la Progresión Compleja: en un largo plazo significa la necesidad de jerarquizar cada elemento del MdJ para lograr que los jugadores vayan avanzando en complejidad a medida que van

comprendiendo el modelo. Evidencia que la adquisición y la evolución de nuestro jugar se da de manera compleja y no lineal. Esta progresión es en espiral, ya que se desarrolla dentro de un eje (idea de juego), que se caracteriza por constantes avances, pero también retrocesos, sin perder referencia con la intención previa. Deberemos jerarquizar prioridades para facilitar la adquisición de la idea de juego a lo largo del tiempo, entendiendo que no podremos pasarla, entrenarla o transmitirla “toda” al mismo tiempo. Esto es contraproducente para el aprendizaje. Teniendo en cuenta esto es imprescindible saber por dónde empezar y qué camino tomar.

Siguiendo este principio, debemos priorizar qué aspectos de nuestra idea de juego queremos que los jugadores adquieran primero y de manera más sencilla para, una vez logrado esto, poder ir avanzando en complejidad de conceptos, evitando el estancamiento y la evolución del jugar. 

Siempre iremos avanzando con nuestra intención previa, modificando, corrigiendo, pero también amoldando las cosas positivas que van a apareciendo (sociedades entre jugadores), la realidad del momento (jugadores que suben o bajan el nivel), para mejorar constantemente el MdJ. Este es un camino en el que sabemos a dónde ir, pero no sabemos cuándo o hasta donde llegaremos. Es un camino que se hace haciendo.

Por otro lado, en un corto plazo, este principio tiene en cuenta la complejidad de los principios a entrenar cada día del Morfociclo teniendo apreciando el desgaste emocional del jugador. En la semana iremos subiendo y bajando la complejidad del entrenamiento en base a como se encuentre la fatiga emocional. Mas lejos de ambos partidos, mayor complejidad en el entrenamiento.

En la tabla se puede apreciar cuál es el desgaste emocional que debemos exigirle al jugador en cada día del Morfociclo para no generar una fatiga de cara al próximo partido.

Factores inciden en la complejidad del ejercicio – desgaste emocional:

  • Complejidad de los principios.
  • Complejidad del día (tensión, duración o velocidad).
  • Cantidad de jugadores.
  • Espacio de juego.
  • Tiempo de juego.

3.Principio metodológico de la Alternancia Horizontal en Especificidad: es el principio encargado de regular la relación entre esfuerzo y recuperación, pero de una manera poco conocida por las metodologías convencionales. Tradicionalmente hemos alternado las cargas de trabajo de manera lineal, piramidal, en un mismo día de entrenamiento. Entonces, por ejemplo, el día martes realizábamos circuitos de fuerza o velocidad en la primera parte del entrenamiento para, luego, en la parte principal, trabajar la resistencia. Este principio establece que la dosificación de cargas se hace de manera.

  1. horizontal, es decir, de un día al otro de la semana, siguiendo tres variables según el tipo de contracción dominante que realiza el músculo del futbolista que entrena: tensión, duración y velocidad.

Hablamos de contracción dominante porque siempre las fibras musculares están manifestando tensión, duración y velocidad, pero nosotros, a través de la manipulación del espacio, tiempo y número de jugadores de la tarea planteada, podemos incidir más sobre una de ellas (aumentarla), permitiendo así la recuperación de las estructuras utilizadas los otros días.

La PT se preocupa por mantener una regularidad semanal a la hora de entrenar, exigiendo siempre, en cada tarea, una alta demanda física y cognitiva y la correcta relación con la recuperación, porque busca llevar a los jugadores a su máximo nivel a cada competencia, y esto sería imposible sin el principio de Alternancia Horizontal, porque es biológicamente imposible tener al cuerpo esforzándose de la misma manera todos los días. Así como varían los tipos de contracciones para evitar el desgaste “físico”, existe una variación horizontal para evitar el desgaste cognitivo, que tiene que ver con la complejidad de los contextos creados para los jugadores y con la porción del jugar que van a vivenciar: entonces hay un día para entrenar una pequeña parte de nuestro juego, meso y micro principios, de manera reducida, y hay otros días para entrenar una parte mucho más amplia de nuestro juego, macro principios, con mayor número de jugadores y mayores espacios, etc., que esta obviamente relacionado al tipo de contracción que vamos a preponderar.

Entonces, este principio me permite generar una adquisición importante, tanto táctica como física, técnica y psicológica, pero también la posibilidad que los jugadores lleguen totalmente recuperados al día del partido, porque, al promover alternar horizontalmente las cargas, el tipo de contracción muscular, la complejidad de los ejercicios y la intensidad máxima relativa de cada tarea, no se sobrecargan todos los días las mismas estructuras implicadas en el juego.

  Planificación

Metiéndonos de lleno en la organización de los entrenamientos: ¿Cómo, a través de la utilización adaptada de esta metodología, logramos operacionalizar, llevar adelante, la idea de juego pretendida? ¿Cómo podemos entrenar sistémicamente los principios de nuestro jugar sin olvidarnos de lo condicional? ¿o acaso el entrenamiento aislado de las capacidades físicas ha perdido utilidad? ¿Puedo lograr las adaptaciones necesarias de los sistemas cardiovascular, respiratorio, osteomuscular, etc. para la práctica del deporte únicamente con los juegos reducidos? ¿Ya no sirven el método intervalado o el continuo? ¿El intermitente? ¿Los trabajos de gimnasio? ¿Los diferentes tipos de salidas en velocidad?

Creo humildemente que el trabajo sistémico debe ocupar alrededor del 80% de nuestro día a día en el campo de juego, sin ninguna duda. Pero creo también que, si tenemos tiempo y podemos organizarnos correctamente, es necesario un trabajo complementario, sobretodo en el período

precompetitivo, de las capacidades físicas que condicionan el rendimiento deportivo. Hablamos de la resistencia aeróbica (porque la anaeróbica esta siempre de manifiesto en los trabajos sistémicos), la velocidad y , la fuerza. No nos olvidemos que el ser humano necesita de su cuerpo para poder realizar deporte de alto rendimiento, más allá de la importancia de la esfera mental, emocional y cognitiva, por lo que considero que, aún en un porcentaje pequeño y ya sin

ser el objetivo principal de nuestra sesión de entrenamiento, lo condicional por separado debería seguir siendo trabajado, para lograr todas las adaptaciones fisiológicas necesarias para el deporte, pudiendo “cubrir” todo aquello que la Periodización Táctica “no llega” a abarcar y para prevenir lesiones.

Los días adquisitivos: Tensión, duración y velocidad.

Cuando hablamos de la organización de la semana de entrenamiento, encontramos tres términos que nos sirven para el desarrollo de cada día de entrenamiento. Vamos a tratar de explicar en términos simples cada uno. Tensión, duración y velocidad hacen referencia a las contracciones musculares. En todo momento las fibras musculares ejercen tensión a una determinada velocidad de contracción y con una cierta duración, pero a través de la manipulación de las tareas de entrenamiento podemos ejercer más influencia sobre una de las tres. Esto, siguiendo el principio de Alternancia Horizontal, nos permite evitar la sobrecarga ya que estamos trabajando cada día sobre diferentes estructuras de la contracción muscular. Un día hacemos mayor hincapié en la tensión muscular, otro en la duración de las contracciones y otro en la velocidad con la que esas c contracciones se llevan a cabo.

TENSIÓN

“La fuerza necesaria para el fútbol es relativa. Relativa a cada ejecución, cada tarea y a la manera en que se manifieste el desarrollo del juego” –Carlos Lago, 2002.

Bajo esta mirada no absolutista, propongo que este día se haga total hincapié sobre la capacidad del músculo esquelético de ejercer tensión muscular, es decir la FUERZA, sumamente importante para el rendimiento deportivo y madre de las otras dos capacidades condicionales, a través de asegurarnos trabajar la mayor cantidad de manifestaciones de la misma, siempre dejando de lado la fuerza máxima, ya que no buscamos valores máximos sino valores óptimos para el deporte en cuestión.

Siempre y cuando tengamos la posibilidad, lo haremos en dos turnos, mañana (trabajo preventivo o complementario) y tarde (trabajo de campo). Este es el día donde más fatiga muscular se generará en los jugadores. 

Lo haremos a través de dos puntos:

Trabajo preventivo o complementario.

“El trabajo preventivo o compensatorio también es contextual, también responde a las demandas del mundo del jugador, y por lo tanto a las del

juego. Hay jugadores que lo necesitan, por el citado tema de prevención o compensación, pero también te encontrarás con jugadores que lo necesitan porque sí, porque se encuentran mejor, porque se perciben más en forma si todos los días antes de entrenar van al gimnasio… y si el jugador es un todo, sus percepciones y sentimientos individuales también cuentan, no podemos dejarlos pasar” –  Pedro Gómez Piqueras, 2015.

En el entrenamiento de la fuerza fuera del campo de juego, tenemos que asegurarnos trabajar siempre sobre dos aspectos:

  1. EL PILAR PRINCIPAL: es el centro de todos los movimientos. Transfiere y a la vez genera energía. Si no tenemos suficiente estabilidad ni movilidad ni realizamos movimientos eficaces, la energía se pierde. Un movimiento eficiente permite la transferencia de energía a lo largo del pilar o desde el pilar. Cuando no hay un movimiento eficiente ni tampoco buena transferencia de fuerzas básicamente habrá una “fuga” de energía produciendo pérdidas. Estas pérdidas son las que causan una incorrecta manifestación fuerza en el tejido blando y/o en los huesos generando mayores probabilidades de sufrir lesiones. Este pilar está conformado por diferentes estructuras. Las principales son:
    1. CORE (músculos de la zona media)
    2. CADENA POSTERIOR Y LOS ESTABILIZADORES DE CADERA (lumbares, glúteos e isquiotibiales)
    3. ESTABILIZADORES DE ESCÁPULAS (serrato mayor, romboides, trapecio)
  2. PATRONES DE MOVIMIENTO: “entrenando sólo músculos podemos olvidarnos de entrenar movimientos, pero entrenando movimientos jamás nos olvidaremos de entrenar músculos”- Michael Boyle.

Aquí estableceremos patrones de movimientos siguiendo una calificación simple: ejercicios de empuje (alejar un peso del cuerpo) vertical u horizontal, sobre tren superior e inferior, ejercicios de tracción (acercar un peso al cuerpo) vertical u horizontal, sobre tren inferior o superior y ejercicios de rotación.

Aquí les dejo algunos ejemplos de ejercicios para el trabajo de los pilares y patrones de movimiento. Pueden encontrar más información de estos, su planificación, dosificación y organización en el libro “Entrenando Movimientos” del profesor Martín Mackey.

Entrada en calor con trabajos de CORE: 



Posteriormente haremos un trabajo de movilidad articular y flexibilidad dinámica, de entre 5´a 8´ para elevar la frecuencia cardíaca, lubricar las articulaciones y activar todos los músculos del cuerpo.

Luego realizaremos un circuito de estaciones de fuerza comprendida cada una por tres ejercicios de un patrón de movimiento:


Estación de empuje de tren inferior: estocadas unipodales, saltos alternado pies y transferencia coordinativa con saltos en aros.

Estación de tracción de tren superior: activación escapular, remo inclinado y dominadas.
Estación de empuje de tren superior: flexión de bb con inestabilidad en fitball, aperturas con mancuernas y empuje vertical con barra.

 Estación de tracción de tren inferior: puente dorsal en fitball, peso muerto unipodal y fortalecimiento de gemelos. 

Estación de tracción de tren inferior: puente dorsal en fitball, peso muerto unipodal y fortalecimiento de gemelos

Estación de rotación: rotaciones sentado con mancuernas, resistencia rotacional con tensor y abdominales laterales tocando tobillos.

Estación de glúteo medio y abeductores; media sentadilla con banda o tensor, elevaciones de cadera con apoyo de talón y transferencia coordinativa con skipping lateral.

Estación de empuje unipodal de tren inferior: sentadillas búlgaras, cargada con barra a un pie y saltos con caída en inestable.

Estás son sólo algunas posibilidades para una sesión de entrenamiento en gimnasio con fines preventivos o complementarios buscando siempre patrones de movimiento correctos acordes al deporte, pero nunca buscando manifestaciones máximas de fuerza. Obviamente los pesos a utilizar dependen de factores propios del deportista como ser la ejecución técnica, la experiencia previa, la condición física actual, etc., también el momento del año: precompetitivo o competitivo. Para una correcta organización dispongo a tres jugadores por estación, trabajando de manera intermitente, 15´´x15´´. Dentro de los 15´´ se les exige cierto número de repeticiones a realizar o simplemente trabajar continuamente los 15´´.

Trabajo en campo en especificidad.

En esta sección nos metemos de lleno en los postulados de la PT para el desarrollo de la tensión muscular a través del entrenamiento en campo. Debemos entender que además de desarrollar tareas globales donde se manifieste la fuerza específica del deporte, tenemos que invitar a los jugadores a desarrollar comportamientos de la idea de juego.

Los días de tensión se caracterizan por tareas en espacios reducidos, con poca cantidad de jugadores (3 a 6 por equipo) con tiempos de trabajo bajos (hasta 3´) y tiempos de pausa iguales o mayores al tiempo de trabajo. Estos días hacemos hincapié en desarrollar conceptos individuales de nuestro modelo de juego, es decir micro o meso principios (jugador o línea de juego). También podemos realizar tareas donde no tengamos en cuenta específicamente el propio modelo, pero sí gestos deportivos del fútbol donde se manifiesten grandes cantidades de contracciones musculares: frenos y arranques, cambios de dirección, saltos, disputas por el balón, remates, sprints cortos, situaciones de 1vs.1, 2vs.1, 2vs.2, etc. 

En el siguiente video les dejo a modo de ejemplo algunas tareas para el entrenamiento en un día de tensión: (va video)

En la siguiente tabla les dejo la relación entre el nro. de jugadores y el espacio de juego para desarrollar la fuerza en situaciones jugadas.

DURACIÓN

“La resistencia adquiere sentido cuando es desarrollada en relación al contexto que justifica su expresión”. – Arjol.

Trabajo en especificidad

En estos días haremos especial hincapié en el tiempo de duración de las contracciones musculares. Desde un término tradicional, entrenaremos la resistencia. 

Sin lugar a dudas, la resistencia, concebida como la capacidad de correr mucho a lo largo del tiempo que dura un partido, es un elemento prioritario a la hora de lograr, y sobretodo mantener, un alto rendimiento deportivo. Es innegable que el jugador debe correr, pero debe hacerlo para conseguir objetivos del propio juego y no sin un sentido ni utilidad. No se debe correr por el sólo hecho de correr. 

Una vez más, debemos tratar de contextualizar esta capacidad física en tareas que mantengan estrecha relación con el juego, para que se desarrolle conjuntamente con el resto de las estructuras. Veamos esta definición que hace sobre la resistencia el profesor Paco Seiru – Lo (1993): “aquella capacidad condicional que nos permite soportar física y psíquicamente una carga específica de trabajo, a una intensidad variable, durante un período de tiempo determinado, manteniendo un nivel óptimo de rendimiento, tanto en la ejecución del gesto técnico, como en la toma de decisiones y el equilibro emocional, permitiéndonos a su vez, la recuperación durante los períodos de pausa del juego”. La resistencia debe ser entrenada la mayor parte del tiempo posible en contextos que no sólo hagan soportar una carga física, sino también emocional, cognitiva, decisional, para que esas esferas también puedan potenciar su capacidad de soportar esfuerzos.

Al ser este el día más alejado del último partido y al mismo tiempo del próximo, se trabaja de forma esencial la dinámica colectiva del equipo y sus articulaciones, siendo sus exigencias las más parecidas al partido, por ese motivo se trabaja en grandes espacios, con mayor duración de tiempo, con mayor número de jugadores. 

Este es el día más intenso de entrenamiento producto de la duración de las tareas y la cantidad de jugadores y los grandes principios de juego a trabajar, lo que generará mayores exigencias a nivel de concentración, produciendo un gran desgaste emocional.

La dinámica colectiva del equipo es la base, ya sea atacando, defendiendo o en las transiciones, por eso debemos entrenar todos los fundamentos

esenciales que permitirán desarrollar el modelo de juego deseado en plena competición.

No debemos tomar este día como el “día de futbol” ya que no se trata sólo de hacer fútbol por hacer, sino de destacar el principio de las Propensiones, repitiendo muchas veces comportamientos que queremos que aparezcan en nuestro conjunto de cara al próximo partido. Podemos trabajar conceptos del ataque organizado o de la defensa organizada, o de las transiciones, en bloques de trabajo, variando las consignas o los objetivos. 

Siempre es ideal comenzar con ruedas de pase, juegos de posesión o rondós específicos para lograr sensibilidad con el balón antes de comenzar el trabajo principal, pero que siempre tengan estrecha relación a la idea de juego. 

Trabajo complementario.

En la parte final de la sesión de duración propongo realizar un estímulo a la potencia aeróbica con el objetivo de asegurarnos las adaptaciones fisiológicas y estructurales del sistema cardiorrespiratorio. De esta manera nos aseguramos que todos los jugadores, sobre todo aquellos que no lograron entrenar a su máxima intensidad por motivos diversos cumplan con los estímulos de trabajo deseados.

En esta parte podemos optar por el trabajo intermitente metabólico, en todas sus variantes (lineal, con cambios de dirección, con pelota, técnico, táctico), el método fraccionado o método continuo.

En el video doy un ejemplo de un entrenamiento para un día de duración:

En la siguiente tabla les dejo la relación entre el nro. de jugadores y el espacio de juego para desarrollar la fuerza en situaciones jugadas.FALTA FOTO (PARA 6 JUGADORES PARA 8 JUGADORES)

DURACIÓN
“La resistencia adquiere sentido cuando es desarrollada en relación al contexto que justifica su expresión”. – Arjol.

Trabajo en especificidad

En estos días haremos especial hincapié en el tiempo de duración de las contracciones musculares. Desde un término tradicional, entrenaremos la resistencia.
Sin lugar a dudas, la resistencia, concebida como la capacidad de correr mucho a lo largo del tiempo que dura un partido, es un elemento prioritario a la hora de lograr, y sobretodo mantener, un alto rendimiento deportivo. Es innegable que el jugador debe correr, pero debe hacerlo para conseguir objetivos del propio juego y no sin un sentido ni utilidad. No se debe correr por el sólo hecho de correr.
Una vez más, debemos tratar de contextualizar esta capacidad física en tareas que mantengan estrecha relación con el juego, para que se desarrolle conjuntamente con el resto de las estructuras. Veamos esta definición que hace sobre la resistencia el profesor Paco Seiru – Lo (1993): “aquella capacidad condicional que nos permite soportar física y psíquicamente una carga específica de trabajo, a una intensidad variable, durante un período de tiempo determinado, manteniendo un nivel óptimo de rendimiento, tanto en la ejecución del gesto técnico, como en la toma de decisiones y el equilibro emocional, permitiéndonos a su vez, la recuperación durante los períodos de pausa del juego”. La resistencia debe ser entrenada la mayor parte del tiempo posible en contextos que no sólo hagan soportar una carga física, sino también emocional, cognitiva, decisional, para que esas esferas también puedan potenciar su capacidad de soportar esfuerzos.

Al ser este el día más alejado del último partido y al mismo tiempo del próximo, se trabaja de forma esencial la dinámica colectiva del equipo y sus articulaciones, siendo sus exigencias las más parecidas al partido, por ese motivo se trabaja en grandes espacios, con mayor duración de tiempo, con mayor número de jugadores.

Este es el día más intenso de entrenamiento producto de la duración de las tareas y la cantidad de jugadores y los grandes principios de juego a trabajar, lo que generará mayores exigencias a nivel de concentración, produciendo un gran desgaste emocional.

La dinámica colectiva del equipo es la base, ya sea atacando, defendiendo o en las transiciones, por eso debemos entrenar todos los fundamentos esenciales que permitirán desarrollar el modelo de juego deseado en plena competición.
No debemos tomar este día como el “día de futbol” ya que no se trata sólo de hacer fútbol por hacer, sino de destacar el principio de las Propensiones, repitiendo muchas veces comportamientos que queremos que aparezcan en nuestro conjunto de cara al próximo partido. Podemos trabajar conceptos del ataque organizado o de la defensa organizada, o de las transiciones, en bloques de trabajo, variando las consignas o los objetivos.
Siempre es ideal comenzar con ruedas de pase, juegos de posesión o rondós específicos para lograr sensibilidad con el balón antes de comenzar el trabajo principal, pero que siempre tengan estrecha relación a la idea de juego.

Trabajo complementario.

En la parte final de la sesión de duración propongo realizar un estímulo a la potencia aeróbica con el objetivo de asegurarnos las adaptaciones fisiológicas y estructurales del sistema cardiorrespiratorio. De esta manera nos aseguramos que todos los jugadores, sobre todo aquellos que no lograron entrenar a su máxima intensidad por motivos diversos cumplan con los estímulos de trabajo deseados.

En esta parte podemos optar por el trabajo intermitente metabólico, en todas sus variantes (lineal, con cambios de dirección, con pelota, técnico, táctico), el método fraccionado o método continuo.
En el video doy un ejemplo de un entrenamiento para un día de duración:

Algunas tablas con relación al espacio utilizado para trabajar la resistencia a través de juegos. La demanda aumenta con la utilización de comodines.

VELOCIDAD

“Más rápido no sólo para llegar al lugar deseado o para realizar una acción, sino también para pensar, para encontrar soluciones, para percibir el error, para decodificar señales del encuentro. En síntesis, más rápido y mejor, para percibir, pensar y actuar” – Julio Garganta, 2001.

Este día de entrenamiento buscaremos desarrollar la máxima velocidad de contracciones musculares, con elevada tensión en el inicio de la acción – aunque no después – y poca duración. Se exigen máximos niveles de velocidad de decisión y ejecución. Es necesario que el trabajo sea discontinuo (en menor medida que el miércoles) para que los jugadores trabajen en intensidad máxima relativa.
En este punto de esta propuesta de entrenamiento no absolutista, es necesario distinguir tres tipos de velocidad que vamos a trabajar.

⦁ Velocidad biológica/motriz: en esta rama de la velocidad buscaremos una mejora de la potencia mecánica externa en acciones o secuencias de alta intensidad (saltos, sprints, cambios de dirección bruscos…), siempre con buenos tiempos de pausa. Esta variante la podemos ubicar siempre en la primera parte de la sesión.

⦁ Velocidad perceptiva/decisional: para desarrollar esta velocidad vamos a buscar que el jugar perciba, decida y ejecute de forma correcta lo más rápido posible. Lo podríamos ubicar en una segunda parte de la sesión de entrenamiento. Combinaremos gran número de jugadores en espacios pequeños para obligarlos a reconocer, razonar y resolver en el menor tiempo posible.
⦁ Velocidad táctica/cognitiva: en esta rama de la velocidad vamos a buscar ejecuciones de velocidad propias de nuestro modelo de juego, a través de diferentes asociaciones sectoriales o intersectoriales, donde priorizaremos los objetivos ofensivos en fase de creación y finalización de jugadas. Lo que buscaremos es la velocidad óptima en relación espacio – tiempo con los compañeros de equipo.

De esta manera nos aseguramos estimular todas las estructuras que conforman esta capacidad en el ámbito futbolístico. Una vez más tenemos que dar prioridad a lo mental, sin descuidar la incidencia de lo motriz.
Desde el aspecto táctico, trabajamos puntos de nuestro modelo de juego, pero a nivel de cada sector o líneas de juego. En el trabajo inter – sectorial que involucramos varias líneas debemos reducir complejidad.
Para una mejor comprensión de esta idea, les dejo otro video donde podrán ver una idea sobre esta forma de trabajar la velocidad en todas sus esferas:


A continuación, les dejo una tabla para el entrenamiento de la velocidad perceptiva/ decisional a través de situaciones jugadas:

Consideraciones finales.

Consideraciones sobre el espacio y el número de jugadores y la capacidad física a estimular.

Consideraciones sobre el espacio y el número de jugadores y las consecuencias sobre la tarea.

Los días de recuperación y la fatiga emocional.
Además de los días de adquisición y operacionalización del jugar explicados anteriormente, el Morfociclo patrón presenta otros tres días cuyo principal objetivo es el de recuperar al jugador de la fatiga fisiológica y emocional de la competencia.

¿Qué entendemos por fatiga?

¿Qué es la fatiga emocional o central?
También entendida como fatiga táctica, es uno de los grandes problemas de los deportes colectivos y se caracteriza por la incapacidad de concentrarse y de dosificar el esfuerzo resultando en una pérdida del entendimiento del juego.
La recuperación pasiva.
El día lunes, posterior a la competencia, es el día libre. Hay mucho material de estudio que fundamenta que este es el mejor día para iniciar con los procesos de recuperación desde el punto de viste fisiológico, acelerando la remoción de desechos, como el ácido láctico y otros subproductos del metabolismo, aumentando la oxigenación de las células y promoviendo el aporte sanguíneo, a través de realizar movilidad articular, estiramientos y entrenamientos leves, etc. A pesar de que hay evidencia científica de que esto es cierto, lo único que se tiene en cuenta es el desgaste muscular que se produce en el jugador, haciendo referencia sólo a la fatiga física. No nos olvidemos que el futbolista es un ser humano, es decir, un ser biológico, en interacción, emocional, con sentimientos, un ser social, una unidad y, siendo la competencia un evento de máxima exigencia, se produce un desgaste en todas sus dimensiones, sobre todo a nivel mental-emocional, por lo que lo mejor para el deportista es que el primer día después de la competencia se produzca un descanso total, para desconectar con el fútbol y hacer los que les guste, claro está, sin excesos y con profesionalismo. Este día es el que se comienza con la recuperación, pero de una manera pasiva.

La recuperación activa
El segundo día post competencia, generalmente el martes, es donde se da el primer entrenamiento en campo. La recuperación fisiológica aún no ha ocurrido y la fatiga central sigue estando presente. Este es el día donde comienza la recuperación activa del futbolista.
El entrenamiento debe ser muy discontinuo, tener pausas frecuentes. Podemos entrenar en especificidad el modelo de juego, pero siempre bajo el régimen de recuperación.

Podemos realizar tareas con esfuerzos característicos de nuestro juego, pero con una reducción muy grande a nivel tensión, duración y velocidad. El entrenamiento debe tener baja complejidad.

Este día podemos incluir juegos recreativos para la activación, con el fin de reducir la fatiga emocional y provocar el divertimento de los jugadores. Fútbol tenis, futgolf, fútboley y demás juegos adaptados al fútbol.
En la perspectiva de Vítor Frade, la recuperación también debe ser hecha incidiendo sobre el hilo metabólico representativo de la especificidad del juego, es decir que no sólo trabajamos sobre la capacidad aeróbica, sino también sobre la anaeróbica. Ambas se desempeñan juntas en la competencia por lo tanto ambas deben ser utilizadas para la recuperación activa. Debe haber tanto estímulos continuos como estímulos cortos y de alta intensidad, solicitando la misma matriz metabólica que es implicada en el juego. El tiempo total de entrenamiento no debe sobrepasar la hora. En los días de recuperación desarrollamos la intensidad máxima relativa a través de una situación de ejecución máxima, en un periodo de tiempo muy corto. Entre cada bloque de trabajo a alta intensidad, se producen tiempos largos de trabajo en baja intensidad. Entonces, una sesión de recuperación activa puede darse de la siguiente manera:

Los jugadores que no participaron de la competencia el domingo, o los que jugaron menos tiempo, deberán tener un trabajo mucho más exigente en todos los aspectos del entrenamiento.
Lo ideal sería poder realizar una práctica de fútbol formal con algún equipo de las divisiones menores o sparring, pero en caso de no ser posible, mi propuesta es que realicen fútbol en mitad de cancha, en bloques de 10´a 15´, con arqueros, para tratar de “emular” el desgaste de la competencia. También podemos realizar algún trabajo compensatorio de resistencia o fuerza.

Recuperación pre-competitiva.
Por último, el día sábado, previo a la competencia, también se trabaja en recuperación. ¿Qué es lo que recuperamos? El desgaste físico, pero sobre todo el desgaste emocional producidos en los tres días anteriores (miércoles, jueves y viernes).

Este día debemos recuperar, pero activando para el próximo partido. Quizá sea el día más complejo en cuento a pensar las actividades ya que, en caso de hacer un entrenamiento muy recuperador, tal vez los jugadores se sientan espesos el día del partido o, por otro lado, en el intento por activar demasiado, no logremos que se recuperen lo suficiente para que manifiesten el 100% de su rendimiento.
Este día podemos abordar puntos del modelo de juego sumamente sencillos. Podemos recordar aspectos entrenados los días previos orientados a este partido, pero sin oposición. Ejercicios de baja complejidad. Se pueden trabajar ciertos automatismos colectivos. Debe existir este día leves estímulos de velocidad y tensión. Recomiendo también la utilización de ejercicios de finalización individuales y analíticos.
De mas esta decir que este día no hay lugar para procesos adquisitivos, en el sentido de que lo que no trabajamos los días previos es muy difícil poder realizarlo este día sin generar fatiga para el partido. El foco atencional de los jugadores se reduce considerablemente antes de un partido.

Este día de la semana podemos realizar:
⦁ Juegos de activación.
⦁ Rondos sin objetivos tácticos específicos.
⦁ Ruedas de pase sencillas.
⦁ Salidas en velocidad sin demasiados componentes.
⦁ Juegos de velocidad.
⦁ Pelota parada – no más de 30´/ 40´.
⦁ Repaso teórico – pizarra o video – de lo entrenado en la semana y pretendido para el partido.
⦁ Charla individual o en pequeños grupos con los jugadores para despejar dudas.

Ejemplo para una pretemporada de 4 semanas.

La creatividad en la Periodización Táctica.

Muchas veces escuchamos que los sistemas atentan contra la creatividad del jugador. Que cuando sometemos a los jugadores a un pensamiento colectivo estamos limitando su capacidad de resolución individual, su talento, su impronta, sus interpretación y capacidad para resolver aspectos el juego.

Tal como expresan estos dos enormes entrenadores, la creatividad es un fenómeno que sólo la organización previa puede garantizar.
La Periodización Táctica pretende crear hábitos mediante una repetición sistemática basada en la especificidad de equipo para lograr regularidad en ciertas características (principios de juego), para propiciar la capacidad de anticipación a la acción de cada jugador. Pero bajo ningún punto de vista pretende crear un equipo mecanizado. La intención es unificar pensamientos y criterios del mayor número de jugadores posible creando una lógica de funcionamiento tal que se pueda anticipar la acción (ej.: si mis jugadores saben dónde y en qué momento vamos a presionar según las posibilidades de juego del rival – cuando el balón llega al lateral de un lado – es más probable que ciertas decisiones dentro del campo los lleven a ocupar mejores espacios para poder recuperar la pelota, porque todos han pensado lo mismo ante determinada situación y han podido anticiparse a la acción rival). Esa capacidad de anticipación marca el inicio de la acción, no el final, dando la posibilidad a los jugadores de disponer de un mayor tiempo de pensamiento en cómo crear el desenlace final (otro ejemplo: supongamos que el equipo tiene entrenado un patrón de juego ofensivo que hace que cuando la pelota llega al volante central desde una banda, este tenga que jugarla a la otra, donde otros jugadores le van a generan ciertos movimientos para brindar opciones de pase: extremo se cierra, lateral pasa, central adelanta líneas, centrodelantero viene al apoyo para dejar un espacio a un interno, etc. Esto le brindara más capacidad al volante central de tomar una decisión rápida y acertada a la hora de jugar esa pelota porque ya sabe que el equipo realiza esos movimientos. Esta capacidad de anticipación generada en el volante central y en el equipo durante los entrenamientos le permitirá tomar una decisión rápida por ya saber antes de recibirla que es lo que tiene que hacer y que va a pasar del otro lado, pero es el mismo jugador, en base a su criterio individual y su lectura de juego, quien hace la elección final del pase: si juega en corto con el central, si rompe líneas con el extremo o el delantero o juega al espacio para el lateral que pasó o el interno que rompió a la espalda del centrodelantero).
En los mejores equipos de fútbol encontraremos esta constante relación entre el modelo de juego y la creatividad del jugador. Lo trabajado y lo inesperado. Tanto en un equipo como el Liverpool y su voracidad ofensiva, como en un equipo como el Atlético Madrid y su solidez defensiva, porque no se puede perder de vista la creatividad y el talento a la hora de defender o recuperar el balón. La clave está en el correcto equilibrio entre estas dos esferas.
La creatividad debe ser soportada por un modelo de juego, por un numero de regularidades que le permitan desarrollarse. ¿Cuántas veces nos preguntamos porque Lionel Messi no rendía de igual manera en la Selección Argentina que en el Barcelona? Tal vez la respuesta este aquí. Su creatividad no era soportada de la misma manera en un contexto que en el otro. Tal vez tenía muchas más opciones de crear en un lugar donde todo el tiempo tenía un sinfín de posibilidades de pase, desmarques, rupturas, apoyos, movimientos para generarle espacios, distracciones y demás, mientras que, en el otro, sólo había que dársela y que se arregle como pueda. La pelota siempre al 10 ¿no?

Un equipo de futbol debe ser un mecanismo no mecánico para que el pensamiento creativo este siempre presente al momento de decidir, pero este detalle no puede existir si no existe una organización. Organización para atacar, para defender y para realizar las transiciones. La organización del juego es sencillamente un sistema de reorganización permanente y la creatividad es el desorden que sólo el orden previo nos permite explotar.
Los entrenadores debemos entender que no podemos privar a los talentosos de utilizar su capacidad de juego innata. Pero es importante que los jugadores entiendan también que el talento no es circo. Su creatividad debe estar siempre al servicio del equipo, conectada obligatoriamente con la eficiencia y al objetivo del modelo de juego.
Lo que pretendemos los entrenadores es que los principios de juego sean entendidos como el inicio de un comportamiento individual y/o colectivo, para dejar total libertad de creación al momento del desenlace de la jugada (justamente por eso se denominan así). Esa creatividad del jugador es la que hace evolucionar al equipo, al jugador, al entrenador y al juego mismo. Por ese motivo es que jamás dejamos de propiciar la creatividad en una sesión de entrenamiento.
En nuestras sesiones de entrenamiento estimulamos la aparición de principios, sub principios y sub – sub principios de juego que queremos que se den con cierta regularidad formando un modelo de juego, una identidad, una característica propia, lo cual lo convierte en algo científico y metódico. Pero no es sólo científico y metódico porque dentro de esas características regulares existe una parte inesperada e incontrolable, que es la parte del detalle y la creatividad. Todo esto se combina formando el juego en esencia.

La creatividad sólo puede ser expresada en la competencia si antes es vivenciada por el jugador en los entrenamientos. Si la mayor parte del tiempo entrenamos en forma descontextualizada de nuestro modelo de juego muy difícilmente se dará. Al entrenar de forma contextual a cómo queremos jugar estamos permitiendo que a niveles neurológicos se generen en el futbolista un repertorio de imágenes que, cuando las reviva en los partidos, posibilitará acelerar sus procesos en la toma de decisiones, mejorando la capacidad del jugador de anticipar la acción de juego. Se estará anticipando a cualquier acción por intermedio del conocimiento de los diferentes posibles resultados que obtendrá dependiendo de las decisiones que tome. Estas vivencias sólo las logra en la especificidad de los ejercicios.
La clave pasa por sostener y propiciar la creatividad por intermedio de nuestro modelo de juego siempre en situaciones donde aparezca la imprevisibilidad que te da un rival. Sólo en contextos imprevisibles es donde esa creatividad surge en mayor medida. Para eso es fundamental que generemos contextos de entrenamiento donde el jugador vivencie el juego y todo el tiempo este reflexionando sobre lo que está haciendo. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Que? ¿Cómo?, son las preguntas que debemos responderle todo el tiempo a nuestros jugadores en los entrenamientos, ya que, si el jugador no está reflexionando al momento de vivir la situación de juego, no estará creando conocimiento. No se trata de hacerlo reflexionar sobre lo que hizo después de hacerlo, sino que mientras lo esté haciendo sea consciente de porque lo está haciendo. Esta vivencia generada por la reflexión potencia la creatividad.

Conclusión final.

Tal como escribí reiteradas veces, no creo en los absolutismos. No creo que debamos entrenar siempre de la misma forma porque nos tocará trabajar en lugares en los que no podremos llevar a cabo ninguna metodología al 100%, por limitante en los espacios, tiempos, cantidad y calidad de jugadores, etc. También considero que no todos los jugadores se entrenan al 100% de sus posibilidades en las situaciones jugadas por distintos motivos: no están en un buen día, no les gusta el trabajo, no entienden los objetivos, no le dan la seriedad que merecen o porque nosotros como entrenadores no tenemos la capacidad de captar su atención. Es por eso que propongo una metodología de entrenamiento basada en el modelo de juego y en el pensamiento sistémico pero que también tenga matices de las metodologías convencionales. Considero que ninguna metodología es tan buena por sí sola como lo puede llegar a ser combinada con otra. Después de todo, todas tienen fortaleces y debilidades y tal vez podamos potenciarlas al unirlas.

Mi idea ecléctica es esa: entrenar todo el tiempo posible la idea de juego. Entrenar todo el tiempo posible a través de situaciones reales de juego que fomenten la cultura táctica del equipo y la explosión de la creatividad del jugador y usar lo convencional con fines preventivos, como complemento o sólo para aquellos jugadores que creo que lo necesitan, porque estoy seguro de que el fútbol no es un deporte que exige llegar a desarrollar las capacidades físicas en términos máximos. El futbolista no necesita correr un maratón, ni una carrera de 100 metros ni hacer levantamiento olímpico. Necesita entender el juego, entender la idea de juego, tener una referencia colectiva sobre qué hacer en cada momento, interactuar constantemente con compañeros y rivales y vivenciar el mayor tiempo posible lo que puede llegar a pasar en un partido. La fuerza, la resistencia y la velocidad que entrenemos deben ser óptimas para lo que el deporte exige, no menos, pero tampoco más.

Referencias bibliográficas:

⦁ “La Periodización Táctica es…” – Bertazzo Tobar, Julián en colaboración con Maciel, J. (2018).
⦁ “Periodización Táctica vs. Periodización Táctica” – Tamarit, Xavier; Frade, Vítor (2016).
⦁ “La Preparación Física del Fútbol contextualizada en el fútbol” – Gómez Piqueras, Pedro (segunda edición, 2015).
⦁ “Teoría General de los Sistemas” – Von Bertalanffy, Ludwig (1976).
⦁ Material “Preparación Física y Entrenamiento II” – Curso Virtual A.T.F.A – Departamento académico (2018).

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