Numero: 103. Año: 6

Lugar de Edición: Barcelona, España

ISSN 2696-5151

El sueño de la profesionalidad y desafíos en el camino formativo del talento adolescente

por Toni Ordinas / Director Academia Lillestrøm SK – UEFA Coach Educator – Fundador MINDSET Mentoring
El anhelo de alcanzar la profesionalidad en el fútbol sigue siendo un sueño para muchos jóvenes, a pesar de las escasas probabilidades de éxito. El camino hacia este objetivo está lleno de desafíos, especialmente para los talentos adolescentes, que deben lidiar con la presión del rendimiento inmediato, la falta de atención a su desarrollo mental y emocional, la transición al primer equipo y la falta de optimización de habilidades cognitivas en la formación. En este contexto, es crucial encontrar modelos y estrategias formativas que les permitan disfrutar del proceso de formación mientras trabajan hacia sus sueños.
Alcanzar la profesionalidad ha sido, es y será uno de los sueños a lograr para miles y miles de jóvenes futbolistas en todo el mundo. Una meta para esta multitud a pesar de la aplastante evidencia de las cifras que nos demuestran que solo una excepción consigue hacer realidad este objetivo.

El camino hacia este sueño, no imposible pero sumamente dificultoso, está repleto de desafíos. La complejidad del día a día en las academias de fútbol profesional es el marco diario de convivencia para cualquier adolescente con una alta motivación y dedicación exigente a su formación futbolística (complementaria, así la entendemos nosotros, a su construcción y desarrollo como persona y a su trayectoria académica).

Desde la óptica de los formadores -entrenadores prefieren ser llamados muchos de ellos- el día a día está repleto de responsabilidades y tareas que siendo todas ellas urgentes y totalmente necesarias en conjunto, ponen en peligro la más fascinante de las posibilidades de impacto de su trabajo semanal: guiar y acompañar, mucho más que conducir y dirigir, a cada uno de estos jóvenes talentos hacia la expresión de sus mejores habilidades y destrezas. Porque este y no otro es el triunfo de quienes nos dedicamos a la formación: potenciar la autopercepción positiva, la autorresponsabilidad y la capacidad de superación de quien pretende alcanzar metas elevadas. No hay conocimiento del juego ni calidad técnica ni atributos físicos que se mejoren en el largo plazo sin una fortaleza mental que las sustente.

Es por ello por lo que como responsables junto a las familias de los procesos de desarrollo personal y futbolístico de estos jóvenes jugadores debemos ser muy conscientes de las complejidades a las que deben hacer frente, siendo estas en muchas ocasiones, la explicación a su falta de acierto, pérdida de motivación y disfrute, descenso de rendimiento deportivo y mucho más preocupante, por supuesto, cuadros médicos y de salud no deseados.

¿A qué complejidades nos estamos refiriendo? La expresión del talento en entrenamientos y partidos no surge de la nada ni es neutral. La interpretación interna de sus realidadedeshonestas) …tas (en un mundo de certezas más bien excepcionales, ¿verdad?), la gestión de las expectativas propias y ajenas (club, familia, agente,…), las vicisitudes de la convivencia diaria propia de un grupo (egos, liderazgo, conflictos, cultura de trabajo y esfuerzo, valores,…) y la exposición permanente a la opinión pública (desde las alabanzas desmesuradas a las criticas deshonestas)… a todo ello deben responder estos adolescentes; afortunados unos pocos que cuentan con el respaldo positivo tanto en el ámbito familiar como en el club, desventurados los muchos que deben encontrar sus propias respuestas sin más acompañamiento en este viaje personal que sus miedos, dudas y desánimos.

Describiremos a continuación unas breves notas sobre cada una de estas complejidades.

Presión (constante y creciente) de rendimiento inmediato

Para el talento adolescente el disponer de minutos de juego se convierte en una obsesión solo superada por la urgencia inmediata de saber que este tiempo de juego depende fundamentalmente de su rendimiento presente; la triste realidad es que, de este producto final expresado a través de su juego a los doce, a los catorce, a los dieciséis años dependen no pocas circunstancias que van a determinar su recorrido en el fútbol formativo profesional. Su propia continuidad en la cantera de su club, su selección para formar parte de equipos territoriales y nacionales, la firma de su primer contrato profesional. ¿Y en qué lugar y tiempo se tiene la oportunidad para cometer errores y aprender de ellos? Muy desgraciadamente la realidad del fútbol formativo queda muy lejos del poder disfrutar del juego con el atrevimiento, confianza y apoyo necesarios para equivocarse y apuntar a la mejora futura.
Desatención del desarrollo de las habilidades mentales y emocionales
Cualquier talento futbolístico que tenga la necesidad de mejora técnica está de suerte (al menos en la mayoría de los casos) ya que el club la va a ofrecer la ayuda necesaria (entrenamientos individuales antes o después las sesiones de equipo, ejercicios de refuerzo, etc.). Lo mismo podemos decir si la necesidad de mejora es de tipo físico: a la orden del día están los trabajos individualizados tanto a nivel de campo como de gimnasio, siendo la individualización de la carga de entrenamiento una de las mejoras sustanciales de las academias profesionales. Algo más costoso será el encontrar ayuda si la necesidad de mejora es la capacidad cognitiva relacionada con la comprensión del juego; aún sí, ya sea a través de explicaciones verbales, gráficas o visuales, la ayuda llegará. Pero ¿qué ocurre si la necesidad de mejora es de las habilidades mentales y/o emocionales? ¿Contará este talento futbolístico con la ayuda apropiada o escuchará la típica sentencia de “a este jugador le falta algo…”? Sea por la carencia de competencia profesional o sea por la priorización de otras atenciones, cuando la necesidad de soporte del joven jugador es tipo mental y/o emocional, en la mayoría de las ocasiones, la ayuda por parte del club se convierte en inexistente.

Transición al primer equipo

¿Quién logra el pase desde la academia al primer equipo? Quienes lo logran son aquellos que en la proyección de potencial de futuro son catalogados como los números uno (el número dos, con suerte) en el ranking de talento dentro de los equipos inferiores. Para aquellos jugadores que pese habiéndose formado muy bien y mejorado en las diferentes dimensiones del juego están en los escalafones inferiores de potencial, la puerta del primer equipo permanece cerrada (casi de forma indefinida).

Y, ¿qué escenario le espera a ese número uno y número dos que se abren paso al primer equipo? En muchas ocasiones simplemente el ostracismo… de recibir todas las alabanzas habidas y por haber, de sentirse muy importante y decisivo, de recibir las atenciones tanto internamente como externamente (formadores, dirigentes, agentes, prensa, redes sociales,) a un solo paso de encontrarse invisibles y silenciados. De escuchar el elogio “eres el mejor” a ser un simple número más de utilidad en los entrenamientos. De brillar a apagarse hay un camino muy corto. Y en este breve paso, ¿quién y cómo se ayuda a este jugador talentoso en esta compleja transición entre academia y primer equipo? Desgraciadamente en no pocos casos no hay respuesta.

Optimización de habilidades cognitivas de éxito personal

Pese a la creciente y mejorada especialización de los profesionales que trabajan en entornos de formación de jóvenes futbolistas, la planificación de los ciclos de trabajo en las diferentes edades y niveles formativos sigue teniendo como prioridad fundamental los aprendizajes técnico-tácticos y el desarrollo físico-motor de los jugadores.

Habilidades cognitivas relacionadas con el desarrollo y optimización de procesos mentales de vital importancia para el éxito personal y futuro (visualización de objetivos, habilidades de planificación y gestión del tiempo, habilidades comunicativas, optimización de la atención selectiva, gestión de las emociones, desarrollo de la resiliencia y manejo de la frustración, habilidades de autoevaluación, gestión del auto diálogo y auto pensamientos positivos, gestión del estrés…) siguen sin ser parte -ni principal ni secundaria- de las planificaciones deportivas.

Estilo de vida y tendencias sociales actuales en la población adolescente

Hemos avanzado a toda velocidad (y probablemente hayamos alcanzado la fase de crucero) de la ridiculización del error y de la derrota. Perder no es una opción y equivocarse no está admitido. Y si a esto le añadimos que el ruido del producto final (el diploma, la medalla) está muchísimo más amplificado que el del trabajo constante (esforzarse, aprender, corregirse), nos situamos en un contexto donde los talentos adolescentes pierden muy fácilmente cualquier referencia válida a modo de ejemplo social.

Añadamos a esto la presión en el grupo de iguales hasta la casi anulación del ser y del pensar de forma autónoma, la imposición silenciosa de las redes sociales como contexto de reivindicación y exposición y la normalización del insulto y la falta de respeto como discurso público en todos los niveles.

La conclusión a la que nos lleva este análisis es la necesidad de seguir trabajando en la búsqueda de modelos y estrategias formativas que permitan tanto a estos jóvenes talentos adolescentes -como a los clubes que los acogen, los educadores que trabajan en sus procesos educativos, y a sus familias, por supuesto- afrontar el desafío de disfrutar del proceso de autoformarse adecuadamente como personas para el mañana, con entornos sanos y positivamente estimulantes, al mismo tiempo que se esfuerzan dando lo mejor de sí en el emocionante camino para alcanzar su sueño. Porque soñar, y hacerlo en algo que es único y especial, no deja de ser lo más maravilloso del vivir.

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